La patinadora artística finlandesa Iida Karhunen salta a la luz pública

Iida Karhunen cautivó a la audiencia en su debut olímpico en 2026, con tan solo 17 años. Su precisión y compostura dejan entrever que seguirá impresionando. Uno de sus objetivos es el Campeonato del Mundo de 2027 que se celebrará en Tampere, Finlandia.

Las cámaras de televisión enfocaban a Iida Karhunen mientras mantenía su postura inicial en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, celebrados en Milán, Italia, esperando que empezara a sonar la música. Con tan solo 17 años de edad en ese momento y en su primera aparición a ese nivel, transmitió tranquilidad y confianza en sí misma.

Cuando sonaron los primeros acordes, parpadeó al compás de la música, con los ojos encendidos, antes de deslizarse sobre el hielo. Con una sonrisa segura, enlazó secuencias de pasos de gran dificultad técnica, giros impactantes y saltos complicados, cada uno de ellos con un aterrizaje impecable a medida que avanzaba el programa.

Un trayecto marcado por la ambición

Iida Karhunen bajo la luz del sol con el cabello recogido, se toca la cabeza delante de un fondo de tejido.

Iida Karhunen entrena y estudia en Lappeenranta, en el sudeste de Finlandia.
Foto: Emmi Korhonen/Lehtikuva

La consecución de tal nivel supuso años de compromiso. Karhunen pisó el hielo por primera vez a los dos años, siguiendo los pasos de sus hermanas mayores, que también eran patinadoras de competición. A los cinco años, ya había participado en su primera competición, en la que obtuvo el tercer puesto, un resultado que alimentó su ambición.

“Siempre he sido competitiva y he tenido objetivos muy concretos”, afirma Karhunen. “Cuando estaba en primaria, nunca me perdía las competiciones internacionales más importantes y entonces decidí que ese era el nivel que quería alcanzar”.

Su programa de entrenamiento es estricto, con más de 20 horas de entrenamiento repartidas en seis días cada semana. Combina el tiempo que pasa sobre la pista de hielo con ejercicio, danza y entrenamiento de fuerza fuera de esta. También están los campus de entrenamiento y las competiciones.

“El patinaje artístico exige versatilidad y una capacidad de autosuperación constante, algo que disfruto de verdad”, nos confiesa.

La emoción del salto

Iida Karhunen patina vestida de negro con los brazos extendidos mientras su falda se ondula tras ella.

Karhunen en plena competición en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026.
Foto: Natacha Pisarenko/AFP/Lehtikuva

Para Karhunen, subirse a la pista de hielo siempre es una fuente de gozo. Es donde se siente más como ella misma. Si bien disfruta de todos los aspectos del patinaje, los saltos son lo suyo, a pesar del difícil desafío técnico que suponen.

“La sensación al aterrizar correctamente tras un salto complicado es sumamente gratificante”, explica Karhunen.

No obstante, durante una competición, no hay apenas tiempo para celebrar un salto. Tienes que cambiar la atención inmediatamente al siguiente elemento.

Entrenamiento de Iida Karhunen en la pista de su localidad de Lappeenranta, en el sudeste de Finlandia.Vídeo: Cortesía de Iida Karhunen

“Necesitas mucha velocidad y un enorme control en la punta del patín”, indica Karhunen, describiendo la mecánica de un salto. “A continuación, te elevas, manteniendo el cuerpo en una posición de vuelo compacta y aterrizas sobre un borde pronunciado con estabilidad y fluidez”.

Dos mundos en equilibrio

La patinadora artística finlandesa Iida Karhunen con un vestido largo sobre un sendero nevado bajo árboles cubiertos de escarcha, mira por encima de su hombro.

De camino al baile: En Wanhat, los estudiantes se visten de gala y participan en bailes de salón.Foto: Cortesía de Iida Karhunen

En el momento de la redacción de este texto, Karhunen compagina su carrera en el patinaje con el segundo curso de enseñanza secundaria superior en la localidad de Lappeenranta, en el sudeste de Finlandia. El equilibrio entre el entrenamiento y los estudios académicos exige una planificación rigurosa.

“A menudo voy a la pista antes de ir a la escuela y luego vuelvo durante la pausa para comer o después de las clases”, afirma. “Afortunadamente, mis profesores son muy comprensivos y flexibles”.

Su debut olímpico coincidió con otro hito importante, Wanhat, una celebración finlandesa tradicional de los estudiantes de segundo curso, que marca su transición al tercer y último curso después de la partida de los estudiantes del curso superior para preparar sus exámenes finales.

“Al final, todo salió a la perfección”, confiesa Karhunen. “Pude llevar un vestido precioso, participar en los bailes de gala que habíamos ensayado durante meses y celebrar el día con mis compañeros bajo la mirada de nuestras familias”.

La vida fuera de la pista

La patinadora artística finlandesa Iida Karhunen sobre el hielo con un vestido de competición decorado, sosteniendo una medalla en la mano.

Karhunen celebra el resultado de una competición anterior en su carrera de patinaje.
Foto: Cortesía de Iida Karhunen

Cuando no está entrenando, Karhunen valora el tiempo que pasa con su familia y amigos. Su mejor amigo es también patinador artístico, lo que les permite compartir tiempo de entrenamiento y de ocio. En casa, le encanta relajarse con su familia y hacer videollamadas frecuentes a sus hermanas, que ahora estudian en otras ciudades.

También comparte un hobby creativo con su madre. Juntas hornean y decoran tartas, convirtiéndolas a menudo en pequeñas obras de arte de complicado diseño.

Tras su debut olímpico y las últimas competiciones internacionales, Karhunen ya piensa en el futuro. Su próximo gran objetivo es el Campeonato del Mundo de Patinaje Artístico, que se celebrará en la ciudad finlandesa de Tampere en marzo de 2027. Asimismo, espera calificarse para dos eventos del Gran Prix en el otoño de 2026 y para el Campeonato de Europa de Patinaje Artístico que tendrá lugar en Suiza en enero de 2027.

“Este verano, participaré en varios campus de entrenamiento. Estoy deseando que llegue el momento”, nos confiesa. “Durante las largas vacaciones escolares, puedo dedicarme de lleno a mejorar mi estilo de patinaje”.

De Catalina Stewen, mayo de 2026