Imagina el descubrimiento de nuevos materiales para baterías, el diseño de catalizadores para energía verde o la sintetización de moléculas para fármacos nuevos en una fracción del tiempo que se tarda actualmente. Es la promesa de la computación cuántica y Finlandia se encuentra a la vanguardia de su construcción.
En Espoo, al oeste de Helsinki, los equipos de VTT Technical Research Centre y IQM Quantum Computers están desarrollando procesadores cuánticos superconductores que pueden abordar problemas que los ordenadores de hoy en día simplemente son incapaces de gestionar.
No obstante, a pesar de todas las ventajas, este mismo potencial transformador también conlleva repercusiones graves en materia de ciberseguridad. Las máquinas que se espera aceleren los avances importantes en el mundo real, son las mismas que descifrarán los estándares de cifrado actuales, en la próxima década de 2030.
La amenaza es real.
«Tan solo pasando a soluciones de seguridad cuántica podemos garantizar que los servicios digitales permanezcan seguros», afirma Visa Vallivaara, responsable del equipo de investigación de BLimPQC (Beyond the Limits of Post-Quantum Cryptography), proyecto cuyo nombre traducido sería «Más allá de los límites de la criptografía postcuántica».
Actuar ahora, descifrar más tarde

En Espoo, al oeste de Helsinki, los equipos de VTT Technical Research Centre y IQM Quantum Computers desarrollan procesadores cuánticos superconductores.
Foto: Hanna Saari/Visit Espoo
VTT está al frente del proyecto de tres años BLimPQC. En marcha desde abril de 2025, se centra en el desarrollo de sistemas de cifrado e identificación con seguridad cuántica, junto con las herramientas de gestión de claves necesarias para desplegarlos.
«La transición a métodos de cifrado con seguridad cuántica toma tiempo, de modo que el trabajo debe comenzar de inmediato», afirma Vallivaara.
«Algunas personas creen que es necesario un ordenador cuántico para realizar criptografía postcuántica, pero esta puede ejecutarse en un ordenador portátil normal».

«La comunicación que enviamos ahora a Internet…ya puede robarse y posteriormente descifrarse con un ordenador cuántico», afirma Visa Vallivaara.
Fotografía cortesía de Visa Vallivaara
El cambio necesario con frecuencia se compara con la situación de Y2K, pero es más amplio y complejo. Y2K, que significa «año 2000», hace referencia al temor al fallo de los sistemas tecnológicos cuando el año pasó de 1999 a 2000, confundiendo a los ordenadores con códigos de año de dos dígitos («99»). La amenaza actual tiene su propio nombre inquietante: «harvest now, decrypt later» (HNDL), que se traduciría por «cosecha ahora, descifra más tarde».
«La comunicación que enviamos ahora a Internet, en la que intercambiamos claves de cifrado para, a continuación, enviar información clasificada o datos sanitarios, ya puede robarse y posteriormente descifrarse con un ordenador cuántico», afirma Vallivaara.
Aquellos que empiecen a prepararse pronto evitarán una situación en la que sea necesario realizar actualizaciones deprisa y corriendo o una vez que los datos estén en peligro.
Impacto impresionante

Un empleado trabaja con el criostato de prueba de un ordenador cuántico en el laboratorio de investigación de VTT.
Foto: VTT
Las exportaciones más conocidas de Finlandia, como Nokia o Supercell, se han ganado la notoriedad mundial. No obstante, la marca más profunda del país en el mundo digital puede que sea menos visible.
«Cuando estás pagando con tu tarjeta de crédito, es posible que cuando la transacción pase por todos los grandes sistemas bancarios del mundo, nuestras soluciones garanticen que sea segura y se haya autenticado debidamente», afirma Suvi Lampila, que trabaja con el protocolo SSH (Secure Shell) en SSH Communications Security.

«En ciberseguridad, Finlandia ha sido un agente de una transcendencia mucho mayor de lo que se puede esperar», afirma Suvi Lampila de SSH Communications Security.
Fotografía cortesía de Suvi Lampila
La sociedad de ciberseguridad lanzó su protocolo Secure Shell hace tres décadas. ¿El resultado? En la actualidad, más del 95 por ciento de los servidores de Internet tienen instalado SSH.
«En ciberseguridad, Finlandia ha sido un agente de una transcendencia mucho mayor de lo que se puede esperar», afirma Lampila. «Muchas de las tecnologías fundamentales de seguridad detrás de Internet tienen su origen aquí».
El método finlandés

Varias sociedades y organizaciones colaboran en el proyecto BLimPQC (Beyond the Limits of Post-Quantum Cryptography).
Foto: IQM
El proyecto BLimPQC une a sociedades de ciberseguridad como SSH, universidades y agencias gubernamentales, reflejando el enfoque público-privado de Finlandia con respecto a la resiliencia digital.
«Si competimos demasiado internamente, estamos en desventaja frente a países de mayor tamaño», afirma Vallivaara, «por lo que tenemos una larga tradición de colaboración entre la industria, el mundo académico y el gobierno».
Es un instinto oportuno. «Incluso las sociedades de mayor tamaño del mundo no van a poder hacer frente a esta transición PQC por sí solas», afirma Lampila.
«Sin duda, ayuda que cuando colaboras en un proyecto de estas características, sientes que avanzamos juntos en la dirección correcta», afirma. Al final no resulta que «tenemos una buena idea y no hay aplicación práctica. Es una polinización cruzada desde distintos lados».
La conocida cultura de trabajo no jerárquica de Finlandia tampoco viene mal. Las buenas ideas eclipsan la jerarquía. «No importa realmente a quién se le ocurra, siempre y cuando sea una buena idea», declara Lampila. «El obstáculo al progreso de determinadas cosas es sumamente inferior en nuestra sociedad».
De James O’Sullivan, julio de 2026