Mantener a flote una gran pescadería cuando los clientes rusos se quedan en casa

Para muchos comerciantes del este de Finlandia, los compradores transfronterizos rusos representan su mayor fuente de ganancias. Queríamos contarles cómo están haciendo frente estas empresas a la situación del coronavirus, y para ello hemos visitado una de ellas, una gran superficie dedicada a la venta de pescado. El aparcamiento podrá parecer vacío, pero su gerente tiene una clara visión futuro.

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A la salida de Lappeenranta, una ciudad del este de Finlandia a menos de 25 kilómetros de la frontera rusa, hay unos cuantos hipermercados. A pesar de ser similares a las típicas grandes superficies presentes en toda Finlandia, hay un detalle que llama la atención.

Muchos de los anuncios y rótulos en finés de las tiendas aparecen junto a las traducciones correspondientes en ruso. Ropa, equipos de hockey sobre hielo, zapatos, artículos de jardinería: comercios de todo tipo que tratan de atraer a la clientela rusa y a la finlandesa.

Una sensación de vacío

Un mostrador casi vacío en una gran pescadería

El negocio no se ha agotado del todo, pero la venta de pescado ha disminuido tanto, que parte del largo y sinuoso mostrador del mercado Disas de Mustola está fuera de uso.
Foto: ThisisFINLAND.fi

En Disas, un mercado de pescado que cuenta con cuatro sucursales, los rusos representaban el 70% de la clientela antes del 19 de marzo de 2020, fecha en que las autoridades rusas decidieron cerrar la frontera.

(A finales de junio, en el momento de redactar este artículo, la frontera permanece cerrada para todos los desplazamiento que no sean esenciales, es decir, prácticamente para todo el mundo, excepto los trabajadores sanitarios esenciales, el transporte de mercancías, los ciudadanos que retornan, los diplomáticos y unas cuantas excepciones más. Por el momento se desconoce cuándo se reabrirá).

La sucursal de Disas de Mustola, a las afueras de Lappeenranta, parece estar muy vacía desde entonces. La gran superficie siempre ha presumido de tener el mostrador de pescado más largo de Finlandia, y había muchos días en que el negocio iba tan rápido, que la cola que se formaba mientras los dependientes fileteaban y envolvían el pescado de los pedidos llamaba la atención por su longitud.

«Cuando la frontera estaba abierta, el aparcamiento estaba a reventar de coches rusos», nos cuenta Tuija, una clienta habitual. Tuija es finlandesa, vive en Lappeenranta desde hace mucho tiempo y recientemente se jubiló tras una larga carrera en el ámbito del trabajo social y la educación.

Dice que en los días de mucho trajín, en el aparcamiento suele haber varios autobuses de los que traen a compradores transfronterizos. «El mostrador de pescado tiene forma S, y puede haber colas de 20 o 30 personas, con un montón de gente atendiéndoles». La operación suele llevarse a cabo sin mayor dificultad y solo lleva un par de minutos realizar las compras.

Pero desde que cerró la frontera, las cosas han sido diferentes. «Parece desierto, un aparcamiento tan enorme y sólo tres o cuatro coches», dice Tuija. «Toda Carelia del Sur depende en gran medida de los turistas rusos, aunque en estas tiendas se sirve también a los clientes de aquí. Lo que está sucediendo muestra lo vulnerable que puede ser una sociedad».

Capeando el temporal

Contra un cielo azul, un poste indicador en el que pone “Disas”

Esperando tiempos mejores: Una de las sucursales de Disas está en el campo, en las afueras de Lappeenranta (este de Finlandia).
Foto: ThisisFINLAND.fi

Durante esta primavera y principios de verano, ThisisFINLAND ha visitado la sucursal de Disas de Mustola en varias ocasiones. En cada una de ellas había solo un puñado de clientes deambulando por los pasillos del gran almacén de 3000 metros cuadrados, donde se venden productos esenciales y comestibles, además de pescado fresco.

Un aparcamiento desolado no es precisamente una estampa de bienvenida para ningún comerciante, pero si Martti Tepponen —el dueño y director ejecutivo de Disas— está desanimado, al menos hace lo posible por no admitirlo.

«La situación no es catastrófica», afirma. «Seguimos haciendo negocios continuamente, aunque, claro, significativamente menos que antes. En cualquier caso, sabemos que va a ser así una temporada. Solo que nadie sabe hasta cuándo va a durar».

El cierre de la frontera ha obligado a la empresa a ajustar sus operaciones. «Somos capaces de permanecer abiertos con una cierta cantidad de personal y de mantener las operaciones básicas», dice Tepponen. «A finales de verano le echaremos de nuevo un vistazo a todo. Esperemos que para entonces la situación haya cambiado».

Para capear la crisis, Disas ha reducido su horario de apertura y ha cerrado temporalmente una de sus sucursales. Sus cafeterías también permanecen cerradas, y la empresa ha tenido que despedir temporalmente a algunos de los 150 trabajadores de la plantilla: finlandeses, rusos y estonios, todos residentes en Finlandia.

Expandirse sin salir de casa

Estanterías y pilas de productos en un gran supermercado

Entre otras estrategias para atraer a la nueva clientela, Disas está expandiendo su gama de productos.
Foto: Disas

En su voluntad de hacer frente a tan difíciles circunstancias, Disas está intentando aumentar su base de clientes para que haya más finlandeses, ampliando un surtido que antes satisfacía principalmente las necesidades de los compradores transfronterizos: café, té, dulces, aceites, carnes selectas y artículos para el hogar, así como pescado finlandés y de importación.

«Hemos aumentado el marketing dentro de Finlandia y estamos revisando nuestra gama de productos, para que los clientes locales encuentren lo que buscan», dice Tepponen. Disas también tiene instalaciones aparte en la ciudad de Loviisa, en el sur de Finlandia, donde ahúma y envasa productos de pescado y caviar para sus propios puntos de venta y para la venta al por mayor.

Aunque la empresa es famosa como mercado de pescado, Tepponen ya la ve dando el salto y convirtiéndose en un “auténtico supermercado”, como él dice, gracias a las frutas, verduras y bebidas alcohólicas que se sumarán a la selección de productos. “Todo lo demás ya lo tenemos en existencia”, afirma.

Aunque Disas esté aprovechando la oportunidad para darse a conocer mejor entre los consumidores nacionales y encontrar nuevas ideas, como mucha gente en todo el mundo Tepponen desea que llegue el día en que “las aguas puedan volver a su cauce”.

Por Anna Ruohonen y Peter Marten, julio de 2020