Una especialista finlandesa centra la IA en el ser humano

Meeri Haataja, especialista en Ética de la IA, está convencida de que la economía de datos solo podrá prosperar si los ciudadanos y los consumidores confían en que la inteligencia artificial está siendo utilizada para mejorar su bienestar.

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Los datos se recopilan, analizan y utilizan en todas partes. Los algoritmos de inteligencia artificial los procesan para producir decisiones, recomendaciones y servicios automatizados. Mientras tanto, no dejan de surgir nuevas aplicaciones de inteligencia artificial a un ritmo acelerado.

“Nuestras expectativas positivas respecto a la economía de datos no se harán realidad mientras los ciudadanos y los consumidores no confíen en que la inteligencia artificial va a utilizarse para impulsar el bienestar humano”, dice Meeri Haataja.

En el futuro la competitividad de las empresas y los países dependerá mucho de su capacidad para utilizar los datos y la inteligencia artificial. La cuestión clave es quién posee experiencia en el sector.

Mientras tanto, la atención cada vez se centra más en la base ética de las actividades de IA.

Cambios a gran escala y a un ritmo rápido

No solo tuercas y tornillos: Esta pieza de tecnología médica puede proporcionar datos que ayuden a los profesionales a mejorar sus decisiones.Foto: Sakari Piippo

En una etapa temprana de su carrera, Meeri Haataja fue directora de IA en OP Financial Group, una de las compañías financieras más grandes y con más solera de Finlandia. En aquel momento fue cuando se dio cuenta de que el poder y la responsabilidad debían ir de la mano.

“Comencé a preguntarme qué tenía que hacer para convencer a nuestros clientes-propietarios de que el hecho de que recopilásemos datos sobre ellos era algo que verdaderamente les beneficiaba”, dice.

Más tarde se dedicó a desarrollar principios y prácticas para el sector europeo y mundial.

“Hay pocos trabajos tan excepcionalmente significativos como este, y por eso también es tan gratificante”, afirma. “Es fantástico tener la oportunidad de colaborar con expertos de todo el planeta y formular las nuevas directrices que darán forma al mundo en el que viven nuestros hijos”.

El prodigioso ritmo de los avances en IA le añade una dimensión más al trabajo: “Los cambios a gran escala tienen que implementarse a un ritmo relativamente rápido”.

Tecnología centrada en el ser humano

Esta foto, que muestra la gran cantidad de influencias y aportaciones que puede haber en una pieza musical, juega simbólicamente con el hecho de que la tecnología de IA se está utilizando incluso en las artes.Foto: Aleksi Poutanen/Aalto University

El Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE) es uno de los lugares donde actualmente Meeri Haataja está contribuyendo a promover la ética de la IA. Con 400 000 miembros en más de 60 países, el Instituto es una organización global independiente que desarrolla los estándar del sector tecnológico.

“Por encima de todo, la organización quiere promover una tecnología centrada en el ser humano, que sirva a las personas”, afirma. “Sin ir más lejos, el estándar WiFi actual fue desarrollado por el IEEE”.

Meeri Haataja también preside en Finlandia el grupo de trabajo de Ética de Programación de IA. Además tiene su propia compañía, Saidot.ai, que desarrolla tecnologías que posibilitan la transparencia de los ecosistemas, la responsabilidad y los acuerdos en inteligencia artificial.

En mayo de 2018 entró en vigor la Resolución General de Protección de Datos (GDPR) de la UE, que garantiza a todos los ciudadanos el derecho a verificar qué datos se han recopilado sobre ellos y recibir información sobre cómo se utilizarán y quién tendrá acceso a los mismos. Además, los ciudadanos tienen derecho a corregir sus datos o eliminarlos de un registro.

“La GDPR representa un paso excepcionalmente significativo hacia el uso responsable de los datos”, dice Meeri Haataja. “Proporcionará la base para crear unas buenas prácticas éticas compartidas”.

¿Cómo influirá la IA en nuestras vidas?

Observación de las pantallas de radar en el aeropuerto de Helsinki: el control del tráfico aéreo es uno de los numerosos campos en los que está aumentando el uso de la inteligencia artificial.Foto: Riitta Supperi/Keksi

“Hoy en día la inteligencia artificial se está desarrollando sobre todo para resolver o automatizar casos y problemas específicos de uso restringido, pero considerar el impacto de la tecnología desde una perspectiva más amplia y a largo plazo también es crucial”, afirma Haataja. “¿Cómo influirá esta en nuestras vidas y en la sociedad?”

Comenta que existe una necesidad de estándares éticos y certificaciones sobre, por ejemplo, cómo se utiliza la IA en la contratación:

“Cuando la inteligencia artificial evalúa la posible adaptación de una persona a un puesto de trabajo, analizando por ejemplo las microexpresiones de su rostro, está claro que hay motivos para pararse a pensar si esto llevará a la discriminación, y cómo podría evitarse”.

Y añade: “La UE tiene un importante papel como pionera. Pero los estándar y certificados del IEEE están diseñados para un uso global”.

Por Matti Välimäki, enero de 2019

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