La naturaleza finlandesa convertida en tinta: Un vistazo al interior de Seed Art Studio

La fundadora de Seed Art Studio, Rushan Nasretdin, convierte en tinta los cascabillos de las bellotas,las piñas de aliso y las bayas de aronia. Sus talleres ofrecen una nueva forma de conectar con la naturaleza finlandesa a través de la curiosidad y la experimentación.

Cuando se entra en el estudio artístico de Rushan Nasretdin, en la localidad de Järvenpää al sur de Finlandia, no se ven tubos de pintura, paletas y lienzos. En su lugar, las estanterías están llenas de corteza de abedul, ramas y piedras. Hay un olor amaderado y fresco y tienes la sensación de que tus hombros se relajan, como si acabaras de adentrarte en el bosque.

El motivo es que la mayoría de los materiales artísticos de Nasretdin no proceden de una tienda, sino directamente del archipiélago y los bosques finlandeses. Como fundadora de Seed Art Studio, un estudio de arte infantil que imparte clases en inglés, Nasretdin dirige los talleres prácticos de tinta natural fabricada con materiales de origen local.

También trabaja con lo que otras personas desechan, como flores que se han marchitado, libros de biblioteca descatalogados y antiguas partituras musicales.

Al ritmo del bosque

Primer plano de manos pintando con tinta natural sobre una partitura antigua, con bandejas pequeñas de materiales naturales y botellas de tinta colocadas sobre un mantel de lunares amarillos.

Las antiguas partituras musicales de 1914 y los libros de biblioteca condenados al contenedor de reciclaje encuentran una segunda vida en Seed Art Studio.

Para Nasretdin, todo el proceso se basa en la ralentización y seguimiento de los ritmos de la naturaleza. Todo comenzó durante el Covid-19 como una práctica personal de enraizamiento: paseos diarios de dos horas por el bosque local, observando los alrededores y experimentando con materiales naturales para crear tinta.

«Cuando sales y ves lo que ofrece el bosque, es una experiencia muy infantil», afirma.

El derecho de acceso público a la naturaleza de Finlandia permite que las personas circulen libremente y recojan determinados productos naturales, como bayas y hongos, pero no se extiende a la recogida de muchos otros materiales naturales. Normalmente, la madera, la corteza, el liquen y los elementos similares solo pueden cogerse con permiso o en terrenos privados, y las zonas protegidas tienen normas aún más estrictas.

La fabricación de tinta también sigue las estaciones: recogida de primavera a otoño y, posteriormente, trabajo con dichos materiales durante los meses de invierno.

«Es una bendición que aquí todo el mundo tenga acceso a la naturaleza», señala Nasretdin. «También me encanta el sentimiento de reciprocidad: la naturaleza siempre da, pero ¿cómo podemos devolver algo nosotros? Quizá tan solo diciendo gracias, o enseñando a nuestros niños a ser respetuosos con el bosque».

Curiosidad por encima del arte

Rushan Nasretdin, sentada en una mesa con dos niños y dos adolescentes durante un taller de tinta natural, todos ellos interactuando con los materiales esparcidos sobre un mantel amarillo.

Los niños describieron el taller como relajante: jugaron, charlaron, rieron y de paso aprendieron vocabulario en inglés relacionado con la naturaleza finlandesa.

Lo que comenzó como una práctica individual se ha transformado en una parte distintiva del trabajo de Nasretdin. En sus talleres, normalmente ella permanece en segundo plano y permite que la gente juegue. No hay dibujo guiado ni resultado perfecto. Los niños, con edades tan cortas como dos o tres años, encuentran su propia forma de experimentar con el modo en que las tintas se mezclan entre sí sobre el papel.

«Recuerdo un niño que estuvo totalmente entusiasmado durante una buena hora, como un pequeño artista-científico, su cara llena de sorpresa», recuerda Nasretdin. «Por eso me dedico a esto».

A diferencia de la pintura convencional, las tintas naturales son imprevisibles. La tinta de brácteas de la flor de Pascua, por ejemplo, empieza como un rojo profundo sobre papel y lentamente cambia al gris verdoso del mar Báltico.

«Trabajar con materiales naturales es liberador, te deja espacio para cometer errores y experimentar. No puede controlar por completo el resultado, por lo que se convierte en una cocreación con la naturaleza que despierta curiosidad y alegría».

En un taller reciente, los participantes de entre nueve y diecisiete años fabricaron móviles de hojas de roble: formas de hojas recortadas de papel reciclado, pintadas con tintas hechas a partir de cascabillos de bellotas, agua oxidada, piñas de aliso, bayas de aronia y hojas de abedul, posteriormente colgadas en un palo con una piña de pino al final.

Una forma práctica de conectar con la naturaleza

Primer plano de una mesa del taller cubierta de botes de tinta, tazas pequeñas, recortes de papel y bandejas de materiales naturales, con manos que avanzan desde los laterales.

«Hay todo un mundo de color natural ahí fuera», afirma Nasretdin, cuyas estanterías tienen de todo desde piñas de aliso hasta agua oxidada.

Nasretdin también ofrece talleres de tinta natural para adultos, que añaden un toque de creatividad a conferencias empresariales y días de bienestar laboral. «Estás tocando elementos de la naturaleza. Es una manera hermosa de restaurar y reconectar con la naturaleza durante un día ajetreado».

Para Nasretdin, los talleres son mucho más que la creación artística. Se trata de ayudar a las personas, especialmente a los niños, a desarrollar una relación más estrecha con el bosque y un sentimiento de respeto por este.

«Me gustaría que los niños pequeños crecieran viendo los bosques desde una perspectiva aún más profunda y dándose cuenta de la magia que poseen«.

De Kelly Duval; fotografías de Emilia Kangasluoma, agosto de 2026