A los 19 años, Emmi Salonen abandonó su Finlandia natal para mejorar su nivel de inglés en el Reino Unido. Al final se quedó allí para estudiar diseño gráfico y, con el tiempo, desarrolló una carrera internacional de éxito.
En 2005 fundó su propio estudio. Su trabajo abarcaba desde exposiciones y diseño de libros hasta identidades visuales y la llevó por todo el mundo. Con el paso del tiempo, el ritmo llegó a ser insostenible y la carga de trabajo en aumento la condujo al burnout.
“Perdí el contacto conmigo misma, con mi creatividad y con lo que me aportaba felicidad”, admite.
En su libro, The Creative Wellbeing Handbook (El manual del bienestar creativo) (BIS Publishers, 2025), Salonen describe lo que sucedió: “Empecé a observar un nuevo nivel de agotamiento cada día tras el trabajo. Dejé de ver a mis amigos y empecé a descuidar el ejercicio. Durante semanas que se convirtieron en meses, noté que me sentía cada vez peor. Aún más preocupante para mí, me di cuenta de que no tenía ganas de crear”.
De niña, había establecido una conexión con la naturaleza. En la edad adulta, ese vínculo vino a dar forma tanto a su trabajo como a su recuperación.
Durante su niñez en Turku, Finlandia sudoccidental, Salonen pasaba sus veranos en la cabaña de vacaciones propiedad de la familia en el archipiélago. Allí, ella y sus hermanos correteaban por los bosques y los acantilados costeros, se acostumbraban a las noches blancas que parecían eternas (cuando el sol apenas se ponía) y asistían al renacimiento de la naturaleza tras el largo invierno nórdico.
Un año de recuperación y reflexión

Durante sus veranos en la cabaña familiar del archipiélago sudoccidental finlandés, Emmi Salonen se dio cuenta de la gran cantidad de energía que obtiene de la naturaleza.
Foto: Emmi Salonen
Tras percatarse del burnout sufrido, Salonen se tomó un año sabático, viajando únicamente para recuperar su energía y reflexionar sobre lo que le importaba realmente. Durante este tiempo, empezó a dar forma a una estrategia personal que se convertiría en la base de su enfoque de bienestar de cinco pasos.
Su familia le animó a compartir sus ideas con otras personas que pudieran estar enfrentándose a retos similares. Mientras daba conferencias y talleres en línea durante el confinamiento por el Covid-19, observó que su estrategia llegaba a la gente. A medida que se flexibilizaron las restricciones, empezaron a llegar invitaciones de conferencias, universidades y organizaciones de países como Japón, Australia y Canadá.
“Me cogió por sorpresa la enorme demanda de un enfoque estructurado para la sanación”, me confiesa.
Del conocimiento personal al manual práctico

El libro de Emmi Salonen incluye ejercicios fáciles y sugerencias para aumentar la felicidad y encontrar fuentes de energía en la vida cotidiana.
Foto: Emmi Salonen
Con el tiempo, Salonen decidió documentar el proceso que le había ayudado en su recuperación. Casi dos años más tarde, terminó de escribir su libro The Creative Wellbeing Handbook (El manual del bienestar creativo), que combina la investigación, la escritura y el diseño en una herramienta práctica.
“Se trata de un cuaderno de ejercicios donde las personas pueden profundizar en las áreas que les resulten familiares, no es tan solo una historia sobre mi andadura”, afirma. En un plazo de tres meses, el editor tuvo que solicitar la impresión de una segunda edición.
En el centro del enfoque de Salonen hay cinco elementos interconectados.
El ecosistema creativo: los 5 elementos del bienestar
- Conexión: La conexión contigo mismo se trata de entender lo que da significado a tu vida. Para la diseñadora finlandesa Emmi Salonen, esto incluye relacionarse periódicamente con otras personas creativas y reservar tiempo específicamente cada semana para una interacción significativa.
- La sorpresa tiene su origen en la curiosidad. Inspirada por la naturaleza, Salonen busca activamente pasar tiempo en el exterior. Como persona visual, también persigue colores y patrones en los entornos cotidianos.
- Pausa: Es esencial crear espacio para la quietud. Una de las prácticas diarias de Salonen es evitar el uso del teléfono por la mañana, lo que deja tiempo para empezar el día tranquilamente y sin interrupciones. Salonen anima a todo el mundo a tomar un momento de tranquilidad como fuente de energía. “Es una forma tan equilibrada de comenzar el día”, declara.
- El movimiento es compatible tanto con el bienestar físico como el mental. Salonen camina a diario y destaca las investigaciones que demuestran que incluso los paseos cortos aumentan la producción creativa por encima del 60 por ciento. Caminar también puede tener efectos positivos sobre la demencia y la depresión. “El movimiento también tiene por objeto mantener la flexibilidad mental”, afirma. “Todos tenemos pensamientos negativos, pero aprender a cambiar nuestro enfoque nos ayuda a gestionar la ansiedad”.
- La felicidad puede encontrarse en pequeños momentos escogidos deliberadamente, como coger flores frescas o rememorar un recuerdo feliz. Los hábitos simples pueden ayudar a potenciar las emociones positivas y el bienestar general.
Perspectiva claramente finlandesa

Foto: Jamie Thomas
Salonen observa una conexión clara entre su trabajo y sus raíces finlandesas. Haberse criado en una cultura conocida por su practicalidad ha influido en su enfoque sistemático, mientras que la estrecha relación de Finlandia con la naturaleza sigue conformando su filosofía.
“Los finlandeses escuchan a la naturaleza y se refugian en ella periódicamente”, admite. “Es una de las formas más eficaces en las que podemos recargar”.
Cada año, Salonen y su familia regresan a su cabaña en el archipiélago para un retiro creativo estival, que le permita fortalecerse gracias al contacto con la naturaleza. Para muchos finlandeses, la naturaleza es un lugar feliz donde hacer una pausa, reflexionar y reconectar.
“Fue en el archipiélago finlandés, en el que todos los detalles de la naturaleza están interconectados, donde encontré la inspiración del ecosistema creativo”, declara Salonen.
La ciencia detrás de la felicidad
Además de su trabajo como diseñadora y autora, Salonen también es una facilitadora diplomada de la felicidad que ha estudiado psicología positiva y la ciencia del bienestar. Hace referencia a la investigación de Sonya Lyubomirsky, que sugiere que aproximadamente un 50 por ciento de la felicidad está influida por la genética, un 40 por ciento por las acciones deliberadas y tan solo un 10 por ciento por las circunstancias externas.
“Nuestra forma de pensar y nuestras acciones tienen un impacto significativo, independientemente de los desafíos de la vida”, explica.
Salonen anima a las personas a empezar por conocerse a sí mismas. ¿Qué te hace feliz, qué te da significado y qué influye en tu estado emocional? Ella considera que esta concienciación es la base de una vida más equilibrada y gratificante.
Su mensaje es sencillo pero tiene peso: los cambios pequeños y conscientes pueden dar lugar a un bienestar duradero.
De Catalina Stewen, junio de 2026