Puede ser dulce, salada o cualquier cosa intermedia
El finlandés medio consume casi diez kilos de avena al año. La increíble versatilidad de la avena la convierte en el camaleón culinario por excelencia, ya que puede usarse tanto en postres como en platos salados. Los platos clásicos finlandeses a base de avena son las gachas, los panes con sustancia, las galletas, los pasteles hojaldrados y las tortitas.
Los productos a base de avena refinada también ofrecen opciones dulces y saladas que hacen las delicias de cualquier paladar. Las estanterías de las tiendas finlandesas están repletas de chips, regaliz y pasta de avena, así como de productos de proteína de avena con textura similar a la carne, entre otros. También existen numerosas alternativas lácteas a base de avena, como bebidas, helados y yogures de avena, así como sustitutos del queso.
Un alimento reconfortante
Comer avena es un acto intrínsecamente nostálgico. Empezar el día comiendo gachas de avena es una tradición transmitida de generación en generación. Las gachas del desayuno son un alimento reconfortante en su máxima expresión, que aporta familiaridad a la vida cotidiana y evoca recuerdos de la infancia. Las cifras lo avalan: la encuesta nacional sobre las gachas de avena encargada por Raisio Group en 2019 mostró que casi la mitad de los finlandeses desayuna gachas de avena entre semana.
Los finlandeses disfrutan de sus gachas matinales de innumerables maneras, pero casi siempre son platos sencillos cuyo ingrediente estrella es la avena. Para disfrutar de las gachas como un finlandés, basta con añadir un poco de mantequilla, un chorrito de leche o un puñado de bayas. La tradición finlandesa no contempla endulzar las gachas: el equilibrio perfecto se consigue respetando el propio ingrediente.
Son saludables
En Finlandia, la avena suele consumirse como cereal integral, es decir, conservando todas las partes del grano ricas en nutrientes. Las investigaciones han demostrado que el betaglucano, la fibra dietética hidrosoluble de la avena, reduce los niveles de colesterol. La avena tiene un alto contenido en fibra, que favorece la salud intestinal y la proliferación de las bacterias intestinales beneficiosas.
Además, son una buena fuente de antioxidantes y selenio, que es fundamental en el mantenimiento de un sistema inmunitario sano y ayuda al organismo a combatir las infecciones. En resumen, un auténtico superalimento.
Son una fuente de innovación constante
Finlandia es el segundo exportador mundial de avena (después de Canadá) y produce el 13 % de toda la avena europea. El país es también líder mundial en investigación y desarrollo de productos con base de avena.
Los sustitutos de la carne y las proteínas vegetales figuran entre las categorías de mayor crecimiento en la industria alimentaria, y empresas finlandesas como Raisio, Valio y Fazer llevan varios años a la vanguardia de esta tendencia.
Además de crear productos totalmente nuevos, estas empresas finlandesas, verdaderos innovadores del mundo de la avena, también se han centrado en desarrollar opciones sin gluten y aptas para alérgicos, ofreciendo alternativas para personas con diversas limitaciones dietéticas y alergias.
Son deliciosas
Todos los finlandeses aprenden a elaborar estas sencillas galletas crujientes de avena en las clases de economía doméstica del instituto. Necesitarás:
- 4 dl (1,7 tazas) de copos de avena
- 2 dl (0,85 tazas) de azúcar
- 1 cucharadita de azúcar de vainilla
- 2 cucharadas de harina de trigo
- 2 cucharaditas de levadura en polvo
- 100 g (3,5 oz) de mantequilla (derretida y enfriada)
- 2 huevos
Precalienta el horno a 200 °C. Mezcla los ingredientes secos en un bol. Añade la mantequilla y remueve. Añade los huevos y mezcla hasta combinar.
Forra una bandeja para hornear con papel pergamino. Vierte la masa sobre la bandeja en pequeñas cucharadas (aproximadamente 2/3 cucharadas por galleta). Coloca de 9 a 12 galletas por bandeja, dejando espacio suficiente para que se expandan. Hornea durante 6 – 7 minutos, o hasta que se doren. Deja enfriar por completo, las galletas quedarán crujientes al enfriarse.
Texto Veera Kaukoniemi, ThisisFINLAND Magazine
Ilustración Hilla Ruuskanen