Aportar ligereza a un género que se caracteriza por su oscuridad, tanto literal como figurada, no es en absoluto sencillo. Sin embargo, la autora de noir nórdico Satu Rämö lo ha conseguido. Rämö trata bien a sus personajes e intenta ver el lado bueno de las personas, incluso cuando su diablo interior gana la partida.
«Afronto mi trabajo con una mentalidad compasiva, especialmente al crear personajes que hacen cosas dañinas o moralmente cuestionables», afirma. «Intento acercarme a ellos con cierta ternura, con el fin de entender qué impulsa su comportamiento».
Rämö es conocida sobre todo por su bestseller internacional Hildur y sus secuelas Rósa & Björk, Jakob, Rakel y Tinna. La serie, ambientada en un remoto pueblo islandés, comienza con la oficial de policía Hildur Rúnarsdóttir y su compañero finlandés, el policía en prácticas Jakob Johanson, tratando de resolver una serie de asesinatos interconectados. Mientras trabaja como jefa de la unidad de niños desaparecidos, Hildur tiene que lidiar con su propio trauma, causado por la desaparición de sus hermanas pequeñas años antes.
Cuando Rämö habla de abordar todos sus personajes con una mirada compasiva, se refiere a intentar comprender las poderosas emociones que se esconden tras la criminalidad. A menudo, estas tienen su origen en la vergüenza, el rechazo y la sensación de no ser vistos o escuchados.
«No estoy interesada en glorificar la violencia», afirma. «Lo que quiero es entender qué la impulsa». Todos llevamos dentro un pozo profundo y oscuro, que refleja cosas diferentes en cada uno de nosotros. Ese es el espacio que me atrae explorar».
Un éxito inesperado
Desde su publicación en 2022, la serie de libros de Hildur se ha convertido en un tremendo éxito. Ha batido récords de ventas en Finlandia y triunfado en los mercados internacionales. Los derechos de traducción se han vendido a decenas de países, entre ellos el Reino Unido y Alemania, donde el libro estuvo ocho semanas en la lista de los más vendidos de la revista Der Spiegel. El primero de los tres volúmenes de Hildur se ha adaptado recientemente a una obra de teatro en finés, y en 2026 se estrenará una serie de televisión de producción internacional basada en los libros.
Rämö no se atreve a dar las claves del éxito del universo de Hildur, pero sospecha que puede tener algo que ver con el enfoque humano de sus personajes.
La profundidad emocional se percibe en las interacciones y los pequeños gestos, especialmente entre Hildur y Jakob. Estos personajes se desean lo mejor, incluso cuando el mundo que les rodea se cierra sobre ellos. Ya sea por la batalla legal de Jakob por la custodia de su hijo pequeño o por la resiliencia sosegada de Hildur al enfrentarse a una pérdida tras otra, los lectores han conectado emocionalmente con la serie.
«Muchos lectores me han dicho que no suelen leer novela negra, pero que se han aficionado al género a través de mis personajes», afirma Rämö. «Para muchos, la empatía emocional es lo primero, y luego están los crímenes y los giros de la trama».
Rämö ha logrado captar el interés del esquivo «gran público»: en una feria del libro, un grupo de chicos adolescentes se le acercó para pedirle autógrafos, mientras que, por otro lado, también ha recibido cartas manuscritas de lectores de 90 años.
Crear un nuevo amigo

El personaje de Hildur nació durante el confinamiento causado por la pandemia de Covid. Rämö, de origen finlandés, se enamoró por primera vez de Islandia (y de un islandés) a principios de la década de 2000, cuando era una estudiante de intercambio. Ese hombre es ahora su marido, con quien tiene dos hijos. La familia lleva más de una década viviendo en Islandia.
Rämö y su familia abandonaron Reikiavik para trasladarse a Ísafjörður, una villa de 3.000 habitantes a siete horas de la capital, justo cuando empezaban las restricciones por el Covid. Como recién llegados, aún no habían establecido lazos con sus vecinos. Atrapada en casa y desesperada por encontrar algo que hacer, Rämö recordó que de niña tenía un amigo imaginario.
«Conversábamos y jugábamos al escondite», recuerda con cariño. Aunque esa amistad solo existió en la mente de Rämö, creó un sentimiento de pertenencia real.
Así que se retrotrajo a su infancia y empezó a imaginar. Quería crear a alguien con quien pudiera identificarse, pero que fuera lo suficientemente diferente como para resultar intrigante.
Poco a poco, Hildur fue cobrando vida: una agente de policía que practica surf en el indómito océano Atlántico, es capaz de levantar el doble de su peso corporal y le gusta almorzar pizza.
A través de este personaje, Rämö exploró los rincones oscuros de la pacífica comunidad islandesa. En Ísafjörður los índices de delincuencia son bajos, y la gente se siente lo bastante segura como para dejar las puertas sin cerrar con llave por la noche.
Pero, ¿y si esa sensación de seguridad fuese falsa? ¿Y si el abuso de menores, la corrupción y el amiguismo también formaran secretamente parte de esta comunidad?
Así nació un clásico del noir nórdico moderno, cuya trama está trufada de crítica social.
Luchando contra un noviembre interminable

Las raíces finlandesas y el hogar islandés de Satu Rämö conforman la atmósfera de su serie policíaca superventas.
El enfoque compasivo con el que Rämö moldea a sus personajes no es precisamente habitual en el género noir nórdico y sus adaptaciones cinematográficas. De hecho, Jaakko Seppälä, profesor de cine y televisión en la Universidad de Helsinki, describe el género de esta manera:
«El noir nórdico es un género de ficción criminal que se nutre de las emociones negativas, con un noviembre interminable como telón de fondo. La nieve aún no ha llegado, todo está muy oscuro y llueve. La gente está decepcionada y agotada».
Según Seppälä, hay un rasgo que distingue al género, especialmente en comparación con la novela negra estadounidense.
«En un segundo plano podemos percibir cómo el estado del bienestar nórdico va degradándose poco a poco», afirma. «A menudo se presenta a estos países como un modelo mundial de orden social, asistencia sanitaria gratuita, servicios sociales funcionales y todo eso. Finlandia ha sido proclamada recientemente como el país más feliz del mundo por octava vez consecutiva. Todo esto hace que las grietas del sistema sean aún más atractivas de explorar».
El noir nórdico se esfuerza en sacar a la luz las grietas de un sistema que se supone que cuida de todos. Pone de relieve las diferencias de clase situando a los ricos en casas elegantes y llenas de objetos de diseño, mientras que los demás viven en apartamentos diminutos o acaban en la calle. Éxitos internacionales como la serie danesa The Killing o la trilogía Millennium, del escritor sueco Stieg Larsson, profundizan en el abuso de poder institucional y en los fallos del sistema a la hora de proteger a mujeres y niños.
«El género hace que nos preguntemos qué nos ha pasado y hacia dónde vamos como sociedad», afirma Seppälä. «Sentimos que hemos perdido algo que antaño nos era querido, y ese algo es el estado del bienestar». Incluso los más leves cambios estructurales pueden provocar grandes temores, sobre todo en las personas que ya están a merced del sistema o que han sido víctimas de sus fracasos.
Y suele ser entonces cuando surgen los delitos. Los espectadores permanecen pegados a sus pantallas escasamente iluminadas mientras policías traumatizados persiguen a psicópatas y genios del mal, con la brújula moral de la detective protagonista como única fuente de luz.
Hildur cobra vida

En 2025, Hildur, de Satu Rämö, dio el salto a la televisión internacional con una adaptación en forma de serie dramática del mismo título.
Invierno de 2025. Satu Rämö está de pie en una playa de su ciudad natal. Es un lugar con el que está familiarizada y que visita a menudo, pero esta vez es diferente. Frente a ella, en las heladas olas del océano, la actriz Ebba Katrín Finnsdóttir enseñaba a su compañero de reparto Lauri Tilkanen a practicar el surf ante la cámara. Hildur y Jakob cobraron vida en esta adaptación de Hildur en una serie de televisión multilingüe filmada exactamente en su localización original.
Según Jaakko Seppälä, el alejamiento de las grandes ciudades para adentrarse en escenarios más remotos y periféricos es un signo de la evolución del noir nórdico. En lugar de Copenhague, Helsinki y Malmö, los delincuentes operan en Fjällbacka, Ivalo e Ísafjörður.
Estos cambios dan a conocer al espectador nuevos y exóticos lugares donde la naturaleza rural nórdica adquiere protagonismo propio.
Aunque Rämö no participó en el guion ni en el casting de la serie, los recelosos rayos de luz que emanan de los libros se reflejan en la pantalla.
«Es desde luego una serie de noir nórdico, pero no será tan oscura y deprimente como suele ser habitual en el género», dice Rämö. «Es cierto que todo es bastante horrible en el universo de Hildur, pero también hay muchas cosas buenas. Me alegro de que hayan decidido mostrar eso».
Convencionalmente rompedora

A Rämö le gusta romper las convenciones de género. No hay mujeres asesinadas encontradas desnudas en la playa, ni detectives coqueteando con el alcoholismo mientras intentan desesperadamente conciliar trabajo y familia.
Mientras que los protagonistas tradicionales del noir nórdico ahogan su estrés en alcohol y trasnochan, Hildur, la protagonista de Rämö, sale a correr y disfruta de un plato de salchichas grasientas con su tía. Jakob, su compañero finlandés, hace punto.
«Quería crear personajes que simplemente pudieran vivir su vida», dice Rämö. «Jakob es más calmado y de trato más dócil de lo que suele ser un agente de policía. A Hildur le gustan el sexo casual y hacer pesas simplemente porque así es ella. No es una historia heroica sobre una mujer musculosa o un hombre amable, aunque también necesitamos que sean eso».
Si hay un cliché del noir nórdico con el que se siente identificada, es el aislamiento. Como finlandesa que vive en Islandia, Rämö se encuentra entre dos países y dos nacionalidades, y siempre se siente un poco forastera.
La propia Hildur ocupa un limbo similar. Disfruta de su vida solitaria, sin un grupo numeroso de amigos ni una pareja romántica. No quiere formar su propia familia, pero añora a la que perdió.
Rämö se identifica con ese sentimiento de soledad. Dice: «Hay algo maravillosamente melancólico en Hildur y en la historia que se cuenta a sí misma. Está sola, pero no se siente sola».
¿Nunca has visto series de noir nórdico? Empieza con estas:
El puente (Bron/Broen, Suecia y Dinamarca). La detective sueca Saga Norén trabaja con su homólogo danés Martin Rohde para resolver el asesinato de dos personas cuyos cadáveres aparecen en el puente que une sus dos países. La serie se prolongó durante cuatro temporadas e inspiró una breve adaptación para la televisión estadounidense.
Bordertown (Sorjonen, Finlandia). Esta serie, todo un clásico del género noir nórdico finlandés, está ambientada en la soleada ciudad de Lappeenranta, al sureste del país, cerca de la frontera rusa. El detective Kari Sorjonen investiga oscuros crímenes que contrastan enormemente con el apacible ambiente de la ciudad.
The Killing (Förbrydelsen, Dinamarca). La detective Sarah Lund resuelve complejos casos de asesinato vistiendo jerséis de punto que acabaron siendo casi tan emblemáticos como la propia serie. La serie, que también tuvo una adaptación para el público estadounidense, acumuló millones de espectadores y varios premios, y contribuyó a definir el género noir nórdico a escala internacional.
Ártico (Ivalo, Finlandia y Alemania). Ambientada principalmente en la ciudad de Ivalo, en el extremo norte de Finlandia, esta serie presenta a la investigadora criminal Nina Kautsalo deambulando por paisajes invernales para resolver escalofriantes casos que tienen conexiones internacionales de gran alcance.
Texto: Kristiina Ella Markkanen, ThisisFINLAND Magazine
Fotografía: Mikael Niemi
Estilo: Suvi Poutiainen
Maquillaje y peluquería: Essi Kylmänen