Bengt Holmström es el nuevo Nobel finlandés

Hace poco, a Bengt Holmström lo despertó de buen mañana el sonido de su teléfono. Aunque en un primer momento pensó que se trataba de la alarma que habitualmente le avisa de que le toca tomarse sus medicinas, estaba muy equivocado: era una llamada para informarle de que había ganado el Premio Nobel de Economía 2016.

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El economista finlandés, profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), ha ganado el galardón junto con su colega británico y profesor de Harvard, Oliver Hart. El premio, anunciado en octubre de 2016 y recibido en la ceremonia del 10 de diciembre, reconoce su trabajo sobre contratos e incentivos, trabajo que trata de responder a preguntas peliagudas como, por ejemplo, cómo puede un contrato motivar a los trabajadores a esforzarse sin tomar riesgos imprudentes, o cómo se les puede compensar adecuadamente por su rendimiento, pero no por cuestiones fuera de su control.

Eran muchos los economistas que pensaban que ya era hora de que a Holmström le concedieran el Premio Nobel. “Mi primera reacción al enterarme fue exclamar: ¡por fin!”, dice Topi Miettinen, profesor de la Escuela de Economía Hanken de Helsinki. “Hacía mucho tiempo que se hablaba de la posibilidad de que le concedieran el Nobel y en Hanken todos lo estábamos deseando. En cuanto supe que se lo habían dado, le dediqué especialmente una de las clases de mi curso de microeconomía a las ideas de Bengt sobre el riesgo moral”.

Para explicar el “riesgo moral”, Miettinen describe al propietario y al director ejecutivo de una compañía. El propietario desea que el director se esfuerce, pero no puede supervisarlo plenamente. El director, que siente aversión por el riesgo, considera que lo ideal sería tener un salario constante, pero el propietario le ofrece un contrato de incentivos que vincula su salario a los beneficios obtenidos. Aún así, el director general no puede controlar completamente los beneficios, de modo que evita el riesgo. El director tiene que ser compensado por asumir riesgos, cosa que encarece el contrato de incentivos para el propietario de la compañía.

Ideas con amplia relevancia

Oliver Hart (izquierda) y Bengt Holmström sonríen a las cámaras después de pronunciar sus discursos de aceptación del Premio Nobel en Estocolmo, el 8 de diciembre de 2016.Foto: Claudio Bresciani/TT/Lehtikuva

Las ideas de Holmström se explican fácilmente utilizando los contratos de ejecutivos como ejemplo, pero Miettinen señala que pueden aplicarse a muchos campos diferentes. Los seguros de automóvil son otro ejemplo: si tu coche está asegurado, tiene que haber algún otro incentivo para que conduzcas con cuidado. Después de todo, si dañas tu coche, será la compañía de seguros la que pague por las reparaciones, y no tú.

“Bengt también ha estudiado exhaustivamente el problema de las tareas múltiples”, continúa Miettinen. “A un maestro se le dan incentivos para que enseñe bien, por ejemplo mediante la vinculación de su sueldo a los resultados obtenidos en los exámenes por sus alumnos. Lo que sucede es que, en ese caso, el profesor se centrará en entrenar a los estudiantes para que obtengan buenas calificaciones en los exámenes, en lugar de centrarse en darles una buena educación. Es difícil usar incentivos económicos cuando las tareas a realizar son múltiples”.

Aunque Holmström ha desempeñado gran parte de su carrera en el MIT, sigue manteniendo una estrecha relación con Finlandia. Ha formado parte de los consejos de dirección del Foro Finlandés de Negocios y Política (conocido en finés como EVA), de la Universidad Aalto y de Nokia.

“Estoy feliz de que lo haya logrado”, concluye Miettinen. “Ha despertado el interés del público por la economía al ganar el premio. Para nosotros los economistas ya era una fuente de inspiración, naturalmente”.

Los otros premios Nobel de Finlandia

Martti Ahtisaari, ex presidente de Finlandia y Premio Nobel de la Paz en 2008, “por sus esfuerzos durante más de tres décadas en la resolución de los conflictos internacionales en varios continentes”.

Ragnar Granit, Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1967, junto con Haldan Hartline y George Wald, “por sus descubrimientos acerca de los procesos visuales primarios fisiológicos y químicos del ojo”.

Artturi Ilmari Virtanen, Premio Nobel de Química en 1945, “por sus investigaciones y hallazgos en materia de química agrícola y nutricional”. Mejoró la producción de leche e inventó un método para conservar la mantequilla.

Frans Eemil Sillanpää, Premio Nobel de Literatura en 1939, “por su profunda comprensión del campesinado de su país y el exquisito arte con el que ha retratado su modo de vida y su relación con la naturaleza”.

Por David J. Cord, diciembre de 2016

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