No es fácil ser directora general de una marca finlandesa de ropa de baño. A Salla Maisonlahti, cofundadora de Halla Halla, y a Laura Saarinen, fundadora de Lilja the Label, siempre les hacen la misma pregunta, una y otra vez: “Pero, ¿no son muy cortos los veranos en Finlandia?”.
«Primero: los finlandeses saben cómo sacarle lo mejor a cada estación, así que la gente usa el bañador todo el año», aclara Maisonlahti. «Y, segundo, no solo les vendemos bañadores a los finlandeses. ¡Siempre es verano en algún lugar!».
Saarinen quiere destacar, además, que Finlandia cuenta con una cultura maravillosa y excepcionalmente diversa en lo que se refiere a la moda de baño.
«Nuestra cultura de la sauna, así como la tradición de bañarnos en aguas heladas y frías, garantiza que, para nosotros, el bañador no sea solo para el verano y los viajes», afirma. «Este es el mensaje que queremos transmitir, también en el extranjero».
Y vaya si el mensaje ha calado. Halla Halla exporta sus productos al mundo entero, aunque Finlandia sigue siendo su mercado principal. En el caso de Lilja the Label, el 80 % de sus ventas son internacionales y su mayor cartera de clientes procede de los países europeos de habla alemana y de Escandinavia.
Cuando la sostenibilidad es el criterio principal

Muchos de los productos de Lilja the Label son ajustables, por lo que los pequeños cambios de talla no tienen por qué implicar la compra de un nuevo traje de baño.
Foto: Anna Kozhemyakina / Lilja the Label
Para las marcas Halla Halla y Lilja the Label, la sostenibilidad es un factor clave en su forma de entender el diseño y la producción. Sus prendas están confeccionadas con Econyl, un tejido que se obtiene a partir de diferentes tipos de residuos del nailon, por ejemplo de las redes de pesca desechadas. Siempre que pueden, ambas marcas diseñan sus trajes de baño en versión reversible, lo que permite a los clientes disfrutar de dos estilos en un mismo producto.
Los productos de Lilja the Label se fabrican en Portugal, mientras que Halla Halla trabaja con una fábrica localizada en Bali, Indonesia. Hanna Chalvet, una de las fundadoras de Maisonlahti, vive allí y acude a las instalaciones una vez por semana.

Con sus coloridos estampados, los productos de Halla Halla son ideales para lucirlos en los festivales de verano.
Foto: Halla Halla
«La sostenibilidad es el paraguas que cubre todo lo que hacemos, ya se trate de nuestra tienda de Helsinki o del embalaje de nuestros productos», explica Maisonlahti.
Saarinen afirma que Lilja the Label apuesta por los colores neutros, los diseños clásicos y la adaptabilidad de sus prendas. Gracias a ello, su ropa de baño no pasa de moda y se adapta a los cambios de talla.
Aunque la sostenibilidad es la columna vertebral de todas las decisiones que toma Saarinen como directora ejecutiva, la misión principal de Lilja the Label es crear trajes de baño de excelente calidad.
«Ser lo más sostenibles que se pueda, no basta . Además, queremos que nuestros productos sean de la mejor calidad posible», añade. «La ropa de baño es algo íntimo y delicado, ya que pocas veces nos exponemos tanto en público como cuando llevamos un bañador. Queremos que sean tan buenos que la gente tenga ganas de ponérselos una y otra vez».
Asimismo, ambas marcas aspiran a responder a diferentes necesidades. Como las tres empresarias son apasionadas del surf, Halla Halla y Lilja the Label buscan satisfacer la demanda de prendas adecuadas para la práctica de deportes acuáticos exigentes, al tiempo que quienes buscan divertirse y minimizar las marcas que deja el bronceado pueden optar por prendas que cubran menos. Además, sus productos no se limitan únicamente a las actividades acuáticas: Maisonlahti suele ver a gente que luce prendas de Halla Halla practicando yoga o asistiendo a festivales.
Crear espacios para la comunidad

Lilja the Label organiza sus clubes de natación en el extranjero, difundiendo la práctica de la natación en aguas gélidas.
Foto: Fiia Ketonen / Lilja the Label
Tanto Halla Halla como Lilja the Label tienen mucho interés en organizar eventos en los que se puedan lucir trajes de baño. Halla Halla ya tiene programadas toda una serie de «discotecas sauna» —sí, discotecas en una sauna— para este verano.
«Se trata de un concepto lúdico y novedoso que unirá la cultura de la sauna a la música y a la vida social. Está inspirado en eventos similares que ya están de moda en toda Europa, y la idea es sencilla: calor, buena música y gente que se reúne para divertirse en el más puro estilo nórdico», explica Maisonlahti.
En Finlandia y también en el extranjero, Lilja the Label organiza clubes de natación en diferentes ciudades e invita a la gente a conocer la marca reuniéndose para practicar la natación en agua gélida.
«Como nuestro negocio es principalmente digital, queríamos encontrar otra manera de conectar con nuestros clientes», explica Saarinen. «Organizar los clubes de natación ha resultado ser muy eficaz a la hora de conocer a los clientes y aportarle un elemento tangible a nuestra marca».
Incluso en los países vecinos, la cultura de la sauna finlandesa suele percibirse como algo casi místico. Saarinen ha observado que los miembros de los clubes de natación muestran un gran interés por la etiqueta en el uso de la sauna y que plantean muchas preguntas sobre lo que se debe y no se debe hacer en ella.
«Hemos acabado convirtiéndonos en embajadoras de la sauna y los baños en agua gélida, algo que, por supuesto, es maravilloso», afirma. «Pero también nos hemos dado cuenta de lo mucho que la gente echa de menos el contacto con la comunidad y los vínculos genuinos»
El mejor feedback que habitualmente recibe Saarinen es cuando alguien le cuenta que ha hecho amistad con gente que ha conocido en los clubes de natación de Lilja the Label.
«Me parece realmente valioso que, más allá de la ropa de baño, hayamos sido capaces de crear un espacio para el encuentro».
Por Anne Salomäki, abril de 2026