Imágenes de impacto: Un fotógrafo finlandés logra captar la magia de la naturaleza urbana

En una mañana de verano en una ciudad finlandesa, a eso de las 4 de la madrugada, Konsta Punkka, «el hombre que susurraba a las ardillas», se dispone a permanecer sentado durante varias horas. Está a la búsqueda de otra bella foto de un animal para compartirla con más de un millón de personas de todo el mundo.

Konsta Punkka subió su primera imagen a Instagram en 2012. El primer animal que mostró fue una simpática ardilla roja, y desde entonces ha publicado en su feed fotos de muchos más animales. A diferencia de otros fotógrafos de naturaleza, Punkka rara vez se adentra en ella para captar sus instantáneas. En vez de eso, prefiere centrarse en la vida salvaje presente en el entorno urbano que rodea su casa de Helsinki.

Punkka nunca se planteó ganar dinero con sus fotografías, ni se propuso conseguir seguidores en todo el mundo. Hoy es un fotógrafo autodidacta a tiempo completo con más de un millón de seguidores en todo el mundo. Ha recorrido el mundo fotografiando diferentes especies animales, y su trabajo se ha publicado en medios internacionales como la revista TIME y National Geographic.

«Simplemente quería mejorar mi capacidad para captar imágenes de la vida salvaje», afirma. «Al principio, perfeccioné mis habilidades con la cámara pasando tiempo cerca de comederos de aves, donde podía fotografiar a las ardillas y los pájaros que iban allí a comer».

De las tijeras a los zorros

El fotógrafo Konsta Punkka posa cámara en mano en un bosque, apoyado en un árbol caído.

Punkka empezó a enamorarse de la fotografía de naturaleza después de su jornada    de trabajo de verano en el Museo de Tecnología de Helsinki, cuando tenía 18 años. Durante el día, fotografiaba viejos teléfonos Nokia y tijeras Fiskars para los archivos del museo. Su jefe le permitió tomar prestada la cámara fuera del horario laboral, y él la aprovechó al máximo, alimentando una recién descubierta pasión por la fotografía urbana y callejera.

Eran los primeros días de Instagram, y Punkka empezó a ver imágenes impresionantes de la naturaleza en su feed, que le inspiraron para intentar crear las suyas propias. Tenía todo lo que necesitaba: una bicicleta, una cámara y la naturaleza urbana que le rodeaba.

«Empecé a ir en bicicleta a los bosques cercanos llevando una cámara, sobre todo a primera hora de la mañana y a última de la tarde, en busca de algo que mereciera la pena fotografiar. Al poco tiempo, pasaba allí todo mi tiempo libre».

La ética ante todo

Un búho vuela hacia el objetivo de la cámara en un bosque.

Para Punkka, lo más importante a la hora de fotografiar animales es hacerlo sin molestarlos ni hacerles daño. Nunca da de comer ni toca a los animales y siempre se esfuerza por integrarse en su entorno lo mejor posible.

Punkka recuerda la emoción de fotografiar a sus primeros cachorros de zorro, algo que le produjo una abrumadora sensación de logro.

«Se puede aprender mucho de YouTube o de los libros, pero la verdadera escuela de fotografía de naturaleza es pasar tiempo en el campo», afirma. «Cuanto mejor conozcas las especies y los animales como individuos, sus ritmos y comportamientos, más probabilidades tendrás de captar imágenes magníficas. Dicho esto, no siempre puedes confiar en que la naturaleza te ofrezca lo que quieres; yo he pasado días enteros sin captar una sola instantánea».

El comienzo del verano es la época de mayor actividad para Punkka, ya que es cuando nacen las crías de los animales. Conoce la ubicación de determinados nidos y hábitats y se levanta antes del amanecer para llegar a tiempo a su destino antes de que la vida salvaje empiece a desperezarse.

Para conseguir fotos perfectas de estas criaturas, Punkka suele permanecer sentado durante horas, esperando a que aparezcan.

«Muchos de mis momentos más memorables ocurren escuchando los sonidos de la naturaleza que me rodea», dice. «Es casi como practicar la meditación, un grato contraste con el acelerado mundo en que vivimos hoy».

Texto: Laura Iisalo, ThisisFINLAND Magazine
Fotografía: Sabrina Bqain, Konsta Punkka