El bautizo de un yate nuevo es motivo de celebración en la costa oeste de Finlandia. Una banda de música ameniza el evento, al que asisten los responsables de empresas locales, e incluso puede que asista el alcalde. Pero sobre todo, el protagonismo lo tienen los astilleros, con frecuencia cientos de ellos.
Estamos en la pequeña localidad costera de Pietarsaari, conocida como Jakobstad en sueco, que es una de las lenguas oficiales de Finlandia y la lengua predominante en la región.
Toda la comunidad se enorgullece de los veleros construidos por Baltic Yachts. Con requisitos de diseño sumamente específicos, estas naves ocupan un segmento de mercado muy exclusivo con tan solo unos pocos miles de compradores potenciales en todo el mundo. Y la experiencia necesaria para construirlas se encuentra, definitivamente, aquí mismo en la región de Ostrobotnia.
Si Silicon Valley es conocido por los gigantes tecnológicos, el litoral occidental de Finlandia lo es por la construcción naval. A lo largo de un tramo de menos de 200 kilómetros desde Vaasa hasta Kalajoki, docenas de astilleros y subcontratistas forman una densa agrupación industrial.

La construcción naval aún requiere mucha destreza manual. La resina se utiliza en las embarcaciones como agente adhesivo para unir entre sí los paneles de fibra de vidrio o de fibra de carbono.
Las raíces son profundas. Desde el siglo XVI, la construcción naval ha sido una destreza esencial en la región. Las comunidades asentadas junto a los ríos y el mar dependían de la construcción naval y del comercio de alquitrán para su sustento. El litoral poco profundo y rocoso exigía a la vez marineros hábiles y barcos excepcionalmente resistentes. El buen hacer local llegó a estar tan bien considerado que incluso la corona sueca reclutó a constructores de Ostrobotnia para su armada.
Esa tradición ha perdurado en el tiempo y se ha transmitido de generación a generación. En la década de 1960, la fundación del astillero Nautor en Pietarsaari fue objeto de reconocimiento internacional, con sus yates Swan que se convirtieron en todo un icono. Las habilidades se extendieron ya que los trabajadores circulan entre las empresas, con el consiguiente refuerzo de todo el ecosistema regional.
En 1973, cinco jóvenes profesionales que habían abandonado Nautor fundaron su propia sociedad en la localidad cercana de Bosund. Sus instalaciones eran modestas y la población solo contaba con una única línea telefónica, pero la ambición era elevada. Sus primeros modelos fueron galardonados y la sociedad pasó a ser conocida como Baltic Yachts, con el eslogan: “Lighter, stiffer, faster” (Más ligero, más duro, más rápido, en español).
Construcción naval con arreglo a especificaciones exactas

Los barcos de Baltic Yachts cuestan decenas de millones de euros. Tan solo hay alrededor de dos mil clientes potenciales a escala mundial.
La construcción de un yate con un valor de decenas de millones de euros exige una precisión absoluta. Dentro del astillero, el aire es húmedo, las herramientas zumban al fondo y los equipos manipulan con cuidado un parabrisas de 600 kilogramos para colocarlo en su lugar.
Cada yate está hecho totalmente a medida, afirma el Director ejecutivo, Tom von Bonsdorff.
«Empezamos desde cero. Si un cliente tiene la visión y los medios, nosotros la convertimos realidad».

En Baltic Yachts, tanto el casco como gran parte del interior se fabrican con fibra de carbono, un material ligero, rígido y excepcionalmente duradero. El yate más grande que la naviera ha construido hasta la fecha mide 197 pies, afirma el Director ejecutivo, Tom von Bonsdorff.

Baltic Yachts desplazó su centro de producción de Bosund a Pietarsaari en 2009.
Hemos tenido pedidos peculiares como veleros de color rosa, un piano de cola muy poco común instalado en el bar, baños estilo bambú y naves diseñadas para parecer centenarias, al tiempo que incorporan la última tecnología. Cada detalle se ejecuta a mano, con entre 100 000 y 300 000 horas de trabajo necesarias para un solo yate. La nave que está en construcción actualmente ha tardado dos años en finalizarse.
A pesar de sus interiores de lujo, Baltic Yachts no solo construye naves bonitas, sino embarcaciones que dan la talla. Con frecuencia se hacen con la victoria en distintas regatas del Caribe y del Mediterráneo.
De la destreza a la comodidad

Eka Composite es una sociedad familiar finlandesa. Ha desarrollado una técnica de infusión especializada en la construcción naval, gracias a la cual se ha reducido en cientos de kilogramos el peso de las naves terminadas.
Cincuenta kilómetros al sur, en Oravainen, suena la sirena anunciando una pausa para café en el centro de producción de Eka Composite. El olor a resina flota en el aire mientras los trabajadores laminan los cascos de fibra de vidrio.
En otra nave, los sistemas y la electrónica se instalan antes de elevar las cubiertas para colocarlas en su posición.
Aquí, las motoras Quarken se construyen una a una. El crucero con cabina de 35 pies actualmente en planta, casco número 87, se ha diseñado para la comodidad tanto como para el rendimiento. La cabina de mando cubierta cuenta con ventilación, un sistema de sonido, un fregadero y un frigorífico. En el interior, hay espacio para que duerman varias personas y un baño con ducha.

Quarken presenta sus barcos en ferias náuticas internacionales de todo el mundo. «La embarcación debe crear ese momento en que el cliente abre la puerta y simplemente dice: ¡Guau!», afirma Roukala.
Foto: Quarken
«Estos barcos están hechos para pasar días relajados en el mar y, a veces, también salidas nocturnas», declara el Director ejecutivo Mikael Strand. En breve, esta embarcación en concreto se enviará a Florida.
Detrás de Quarken se encuentra el empresario Osmo Roukala, que creció rodeado de barcos en Kalajoki. Lo que empezó como curiosidad infantil en el taller de su tío se convirtió en la carrera de su vida. Roukala ha fundado varias sociedades, entre ellas FinnMaster Boats, conocida en los países nórdicos.

Para Quarken, es fundamental mantener una marcada identidad finlandesa. «Todo lo que puede obtenerse en Finlandia, se obtiene en Finlandia», afirma el cofundador Osmo Roukala.
Hoy en día, su proceso sigue empezando en papel cuadriculado antes de evolucionar hacia modelos digitales, simulaciones de realidad virtual y finalmente embarcaciones aptas para la navegación. Los barcos de Quarken se han diseñado teniendo en cuenta la facilidad de uso: fácil acceso, disposición práctica, así como materiales duraderos y de alta calidad.
«Se exporta el noventa por ciento de nuestros barcos», afirma Roukala. «Para numerosos clientes, este no es su primer barco. Buscan algo más pequeño y fácil de manejar, pero sin descuidar la calidad».
Una industria mundial desde una pequeña región

Los interiores de las embarcaciones Quarken se construyen con elementos modulares, lo que facilita su adaptación a las preferencias de cada cliente.
Finlandia es un actor importante en la construcción naval. La Federación finlandesa del sector náutico, Finnboat, afirma que alrededor del 60 por ciento de los fabricantes navales del país están situados en Ostrobotnia, lo que representa más del 80 por cierto de la facturación del sector.
Se exporta aproximadamente el 80 por ciento de los barcos construidos en Finlandia, con destino a mercados de más de 50 países, entre ellos el Reino Unido, Estados Unidos, Suecia, Noruega, Alemania, Turquía y Grecia.
Con tanta sociedades en una misma región, la innovación se ha convertido en algo esencial. Las navieras finlandesas son conocidas por su gusto por la experimentación técnica y las soluciones sostenibles, en un país considerado pionero en ámbitos como el reciclaje.
Diseño para condiciones exigentes

Según el responsable de producción, Jouko Pesola, Kewatec construye entre 10 y 30 embarcaciones al año. La construcción naval exige un amplio trabajo de ingeniería, así como mano de obra especializada.
No todos los mares son tranquilos. Cuando las condiciones se vuelven extremas, se recurre a las naves de Kewatec.
Con sede en Kokkola, Kewatec construye naves utilitarias de aluminio para seguridad civil, defensa e infraestructura. Su cartera de clientes cuenta con hospitales flotantes y naves totalmente eléctricas. Cada embarcación se diseña de forma personalizada para su finalidad, lo cual exige amplios conocimientos de ingeniería y precisión.
Son ligeras, duraderas y reciclables, muchos modelos incluso son autoadrizables.

El origen finlandés es una ventaja para Kewatec: los clientes saben que tendrán una nave duradera fabricada con materiales de alta calidad, indica el Director ejecutivo, Kent Björklund.
«Los barcos finlandeses siempre han sido muy funcionales, pero el diseño también importa», declara el Director ejecutivo, Kent Björklund.
En los astilleros de Kewatec, una nave de búsqueda y salvamento de un naranja brillante espera su entrega a Islandia, mientras que un buque medioambiental de color azul se encuentra a su lado, listo para limpiar las aguas costeras. Entre los clientes de la sociedad se encuentran las armadas de países como Grecia, Túnez y Noruega, pero también varias universidades, organizaciones de investigación e incluso departamentos de policía de toda Europa.

Kewatec fue fundada por el empresario Kalle Wargh en 1998, aunque la sociedad que la precedió data de la década de 1970.
«Nuestra reputación lo es todo», afirma Björklund. «Ser de Ostrobotnia (y de Finlandia) es sinónimo de fiabilidad. Cumplimos lo que prometemos».
Texto y fotos de Emilia Kangasluoma, junio de 2026