En la costa occidental finlandesa, las casas históricas de Neristan fascinan a los visitantes

Un paseo por uno de los barrios históricos de madera más notorios de Finlandia permite descubrir su encanto y su color. Date una vuelta por el barrio de Neristan en la ciudad de Kokkola, situada en el litoral occidental.

Los bosques y el diseño moderno son dos de los elementos por los que habitualmente se identifica a Finlandia. Se habla menos de sus ciudades históricas de madera, donde es posible apreciar la carpintería y el diseño creativo de una era pasada.

Neristan, una zona residencial de Kokkola en la costa occidental de Finlandia, destaca como uno de los ejemplos más completos.

Cuando miras de cerca se hacen aparentes los detalles: los marcos decorativos de las ventanas, los antiguos «espejos de cotilleo» orientados hacia la calle y los patios interiores que esconden manzanos.

«Neristan» significa «ciudad baja» en sueco, que es una de las lenguas oficiales de Finlandia. (La propia Kokkola también tiene un nombre en sueco, Karleby). La zona parece un museo al aire libre, pero también es un barrio lleno de vida. Las casas de madera pintadas en tonos pastel se alinean en una cuadrícula urbana trazada por primera vez en el siglo XVII y muchas de ellas siguen siendo viviendas privadas.

Una ciudad construida a orillas del mar

Primer plano de una fachada de madera pintada en colores vivos en Neristan que muestra una celosía amarilla enmarcada en blanco.

El trabajo de carpintería requería una gran precisión y una mano experta.

Isokatu, una de las avenidas principales de la ciudad, da la impresión de estar casi suspendida en el tiempo. No obstante, la ilusión se desvanece rápidamente. Una chica con un vestido de flores pasa en bicicleta. Se oye arrancar un cortacésped. Un anciano pasea a su perro. Neristan rebosa de actividad.

Las casas tradicionales de madera con fachadas en tonos pastel y cimientos de piedra se alinean en una calle soleada de Neristan.

Las fachadas de madera están revestidas de tablas pintadas en tonos pastel.

Cuando Kokkola se fundó en 1620, estaba plenamente volcada al mar. El canal Sunti, cuando llegó a contar con la anchura y la profundidad suficientes para permitir el paso de los veleros con destino al océano, permitió que estos atracaran cerca de la ciudad. El propio Neristan se planificó longitudinalmente al litoral; su plan urbano se formalizó en 1665.

Una casa de madera roja de Neristan con ventanas de marco blanco y un farol antiguo montado en la pared.

Los incendios, el desarrollo urbano y la elevación del terreno han remodelado repetidamente la localidad de Kokkola.

Hoy en día, el canal es una modesta banda de agua, estrechada por la elevación postglacial del terreno y la costa ha retrocedido varios kilómetros del centro.

Alquitrán, comercio y madera

Una vista aérea de Neristan muestra una cuadrícula de casas de madera en tonos pastel, calles con hileras de árboles y edificios históricos bajos que se extienden hacia la ciudad moderna a lo lejos.

Kokkola, fue una de las primeras ciudades finlandesas en construir casas de madera de dos plantas cuando el crecimiento demográfico aumentó frente al tamaño limitado de los terrenos.

La prosperidad de la ciudad se debió en gran parte al alquitrán, la exportación indispensable en la era de la construcción naval del norte de Europa, junto con el comercio marítimo más amplio. En el siglo XIX, Kokkola se encontraba entre los centros marítimos más relevantes de Finlandia. Las naves se construían a lo largo de las costas orientales del Golfo de Botnia y muchas de las casas que todavía se mantienen en pie en Neristan datan de este periodo.

Estas viviendas de madera de una y dos plantas albergaban a los marineros, los artesanos, los pescadores, los trabajadores de los astilleros, así como a sus familias. En la década de 1830, Kokkola contaba con aproximadamente 2400 habitantes, 300 de los cuales eran marineros.

La vida era laboriosa y a menudo dura. La arquitectura es modesta: entablado pintado y fachadas simétricas sobre parcelas bien cuidadas.

Bicicletas en un patio adoquinado delante de la fachada amarilla de la casa histórica de Anders Roos en el barrio Oppistan de Kokkola.

La casa de Anders Roos era lo suficientemente grande como para recibir la visita de un emperador ruso en el siglo XIX.

Al otro lado se encuentra Oppistan, la «ciudad alta», donde antiguamente residían los ricos. En este barrio, los comerciantes y armadores construyeron residencias de mayor tamaño. Entre ellos se encontraban Anders Donner y Anders Roos, que encargaron las primeras casas de piedra de la ciudad a principios del siglo XIX. Roos era considerado uno de los hombres más ricos de Finlandia en aquella época. Su residencia ahora alberga parte del museo K.H. Renlund.

En 1842 llegó un atisbo de ambición continental con la finalización del ayuntamiento de estilo neoclásico diseñado por Carl Ludvig Engel, el arquitecto de origen prusiano también artífice de la catedral de Helsinki. El edificio prestó a Kokkola una dosis medida de aire metropolitano.

Una veleta se eleva por encima de la torre de madera roja de la escuela Pedagogio en el barrio Neristan de Kokkola.

La escuela Pedagogio se finalizó en 1696.

En las cercanías se encuentra el Pedagogio, una antigua escuela pintada de color rojo que se finalizó en 1696. Es el edificio no eclesiástico de madera más antiguo que se conserva en una zona urbana de Finlandia.

Una placa de gofres en forma de corazón descansa al sol, coronada de salmón ahumado, una salsa cremosa y una cuña de limón.

Los gofres dulces y salados se han convertido en un elemento imprescindible del verano en Kokkola.

Antiguamente, los niños estudiaban allí latín, escritura y aritmética. En la actualidad, esa manzana de la ciudad se conoce como el barrio de los museos y alberga exposiciones, un museo de historia natural y, en verano, un café-gofrería cuyo aroma delicioso flota por el patio.

El arte de la observación

Un pequeño "espejo de cotilleo" metálico montado en el exterior de la ventana de una casa de madera pálida en Neristan.

Los «espejos de cotilleo» aún pueden verse en el exterior de las ventanas de algunas casas en Neristan.

¿Qué son esos pequeños espejos montados al lado de las ventanas? Se trata de los «espejos de cotilleo». En el siglo XIX, las mujeres que cosían al lado de la ventana podían cotillear discretamente las idas y venidas en la calle gracias a la ingeniosa orientación en ángulo. ¿Quién ha cruzado la calle? ¿Qué niño se estaba portando mal?

Los espejos siguen ahí. Ahora permiten ver a los ciclistas que pasan o, si eres paciente, el paso decidido de un erizo al anochecer.

Dos pequeñas casas de madera en Neristan, separadas por una puerta estrecha y una farola tradicional.

El plano urbano del barrio data de mediados del siglo XVII.

La mayoría de las casas históricas de madera de Neristan siguen siendo viviendas privadas y suscitan un gran interés inmobiliario. No siempre fue así. Especialmente en la década de 1960, la modernización amenazó con borrar grandes franjas del barrio. La demolición se cernía sobre ellas.

Los paneles decorativos de madera, los grandes ventanales y una sección en esquina redondeada componen el ala de madera de estilo Art Nouveau de la antigua escuela Renlund.

El ala de madera de la antigua escuela Renlund (1909) representa la arquitectura de madera adornada de estilo Art Nouveau.

Un cambio de actitud permitió que la zona sobreviviera intacta. Hoy en día, Neristan está protegido como centro de importancia cultural e histórica. Junto a las residencias, los visitantes encontrarán boutiques, restaurantes, alojamientos e incluso un teatro en el extremo del barrio.

Texto y fotos de Emilia Kangasluoma, mayo de 2026