Samu Hällfors y Vesa-Matti Marjamäki estaban hartos de su jefe, que tenía la costumbre de hablar muy fuerte por teléfono en la oficina compartida de la empresa, que era abierta, molestando a todos mientras trabajaban.
«Cuando Vesa-Matti se quejó por ello, nuestro jefe le dijo: “Bueno, tengo que llamar los clientes, así que me vais a tener que hacer una cabina telefónica”. Y eso es precisamente lo que hicimos», cuenta Hällfors.
Como ambos tenían mentalidad emprendedora, se dieron cuenta de que aquello podía suponer una gran oportunidad de negocio. Fundaron la empresa Framery en 2010 para construir lo que sería la versión moderna de las antiguas cabinas telefónicas. Desde sus humildes comienzos, la empresa ha evolucionado hasta contar con casi 500 empleados en la actualidad y cotiza en la bolsa de valores Nasdaq Helsinki. Pero el camino no ha sido fácil.
«Crear la cabina fue un desafío cien veces mayor de lo que esperábamos», afirma Hällfors, director ejecutivo de la empresa. «La primera versión resultó apenas aceptable y tardamos cinco años en conseguir que el producto funcionara correctamente».
Una respuesta a requisitos contradictorios

Samu Hällfors, director ejecutivo de la empresa finlandesa Framery, está sentado dentro de una de las cabinas insonorizadas, que han sido diseñadas para crear espacios tranquilos y privados dentro de los entornos abiertos de trabajo.Foto: Guillaume Roujas/Framery
Las oficinas abiertas son muy populares porque su versatilidad y ahorro de espacio hace de ellas la opción perfecta para el trabajo híbrido que impera hoy en día. Sin embargo, también tienen sus inconvenientes, como la falta de privacidad cuando se trata de mantener conversaciones importantes, o de tranquilidad para realizar ciertas tareas que requieren concentración.
«Tuvimos que crear un producto basándonos en requisitos que resultaban aparentemente contradictorios», nos explica Hällfors. «Para garantizar la privacidad, la cabina tenía que estar perfectamente sellada. Bastaba una abertura de 1 milímetro en el sellado para arruinar la insonorización. El problema era que para la ventilación necesitábamos un gran orificio que permitiera la circulación de 25 litros de aire por segundo. En resumidas cuentas: nos convertimos en expertos en sistemas insonorizados de ventilación».
Framery tuvo que especializarse en bastantes cosas, como la acústica, la iluminación, la climatización y el diseño de productos. El esfuerzo ha resultado en toda una variedad de cabinas elegantes y modernas, dotadas de asientos, escritorios y conectividad. Tienen el aire discreto del minimalismo nórdico, no ocupan mucho espacio y, gracias a las paredes de cristal, desde el interior parecen más grandes.
Hechas en Finlandia

Foto: Framery
Hay cuatro tipos de cabina, desde la más compacta, para una persona, hasta una minisala de reuniones con capacidad para seis ocupantes. Aunque las oficinas son el lugar más habitual para los productos de Framery, las cabinas son sorprendentemente versátiles. Hay hospitales que las utilizan para las consultas entre médicos y pacientes, mientras que algunos podcasters ya han descubierto sus cualidades acústicas. Pueden verse en aeropuertos, centros comerciales y bibliotecas, e incluso en algunos hogares.
«Nos hemos enterado de que un cantante de ópera tiene una de nuestras cabinas para ensayar en casa. No es que los cantantes de ópera sean un gran mercado para nosotros, ¡pero aún así es genial!», comenta Hällfors entre risas.
Las cabinas se diseñan y fabrican en Finlandia y se comercializan en todo el mundo. Geográficamente, Europa representa el mayor mercado de Framery, seguida de Norteamérica y Asia.
«Finlandia es el lugar ideal para un negocio global como el nuestro, ya que el 95 % de nuestros ingresos proviene del extranjero», afirma Hällfors. «En la región de Tampere hay una larga tradición en el desarrollo de alta tecnología, que se remonta nada menos que a la época en que Nokia tenía una importante presencia de I+D en la zona. En la actualidad, gran parte de nuestros talentos proceden de las universidades situadas en Tampere».
Cómo convertir una oficina en “inteligente”

Foto: Framery
Aunque Framery ya contaba con numerosos expertos en desarrollo de productos, fabricación y cadenas de suministro, recientemente, al expandirse al ámbito del software, ha tenido que echar mano de más talento, gracias al cual ha logrado desarrollar soluciones de oficina inteligentes para complementar sus cabinas, como, por ejemplo, sistemas de gestión del espacio y sistemas de orientación espacial, para que los trabajadores puedan localizar y reservar las oficinas o las cabinas de Framery.
«Para facilitarles la vida a los usuarios finales y mejorar su experiencia, estamos integrando más tecnologías en nuestros productos físicos», afirma Hällfors. «También contamos con soluciones para que los administradores de inmuebles entiendan y puedan optimizar el uso del espacio en ellos».
Aunque Framery tardó más de cuatro años en alcanzar el millón de euros en ingresos, en estos momentos se está acercando a los 200 millones. La empresa ha logrado desarrollar una solución innovadora para el trabajo híbrido y, con respecto al futuro, está a la espera de lograr más éxitos aún.
«Estamos invirtiendo en el futuro y me entusiasma la continua integración entre el software y el producto físico», subraya Hällfors. «Queremos que la experiencia que tienen los usuarios con los productos de Framery comience nada más entrar en un edificio».
Por David J. Cord, marzo de 2026