Senderismo nocturno: un paseo invernal por los bosques de Finlandia

Aunque estamos en el momento más oscuro del invierno, en Finlandia hay una luz suave que se deja ver por estas fechas. Hemos venido hasta el norte, al Parque Nacional de Oulanka, para hacer una excursión con raquetas de nieve y contarles por qué la noche polar es algo que no deben perderse.

Incluso con raquetas, uno se hunde hasta las rodillas en la fina nieve. El avance es lento y laborioso, sobre todo con una pesada mochila a hombros.

La temperatura ronda los -20° C y parece que hasta al sol le cuesta elevarse en el horizonte. Es uno de los días más oscuros del año en el norte de Finlandia, concretamente en el Parque Nacional de Oulanka, que es donde nos encontramos.

Y sin embargo, en medio de tanto frío y oscuridad, este el el momento perfecto para una excursión en la noche polar.

En los rápidos de Kiutaköngäs, en el norte de Finlandia, el río, parcialmente helado, serpentea entre ambas orillas, abruptas y cubiertas de nieve, y los árboles escarchados.

Los Kiutaköngäs están situados en el norte de Kuusamo. Se trata de un impresionante tramo de rápidos que merece la pena visitar y admirar en cualquier época del año.

En el norte de Finlandia, una excursionista ataviada con ropa de invierno corta leña en el exterior de un refugio de madera, rodeada de nieve y troncos apilados.

En Finlandia, las cabañas y refugios en el bosque suelen ser muy ascéticos, pero son gratuitos para todo el mundo. En nuestra cabaña junto al río Oulanka no nos faltó una generosa provisión de leña en el patio: incluso con el frío más intenso, partirla hace entrar en calor rápidamente.

En la imagen, una pequeña cesta de madera llena de leña cortada, iluminada por una linterna frontal que proyecta una sombra nítida sobre la nieve.

Es una norma de educación dejar lista en la cabaña al menos una cesta de leña, para que los siguientes visitantes puedan utilizarla al llegar.

Leer el paisaje invernal

Hay huellas de renos. Parece que alguien ha pasado por aquí antes que nosotros. La nieve es como un lienzo y cada huella deja tras de sí una historia.

Pero, enseguida, un sonido de agua que corre rompe el silencio. Ni la helada más intensa puede detener los Kiutaköngäs, los poderosos rápidos del río Oulanka. En otros lugares, el cauce ya está atrapado bajo una gruesa capa de hielo blanco.

El bosque también habla. Con el frío, los árboles crujen y gimen con tanta fuerza que despiertan la imaginación. ¿Se ha movido algo detrás de ese abeto? La respiración se ralentiza y la escucha atenta toma el control de la situación.

Una ladera cubierta de nieve parece desvanecerse en la oscuridad, mientras unos copos ligeros caen sobre las ramas heladas, brillando débilmente en la noche.

En la oscuridad, la imaginación tiene tendencia a divagar. ¿Es aquello una manada de renos observándonos desde la lejanía? ¿O es algo que no tiene nada que ver?

Es tan frío el aire, que casi pica en la cara. De las ramas de los pinos cuelgan como cabelleras largas hebras de liquen pálido.

Parece que la tormenta reciente ha derribado varios árboles. ¿Todavía seguimos en el sendero? El hambre empieza a hacer mella pero, por suerte, llevo chocolate en el bolsillo. Está congelado, pero de verdad que se agradece.

Todavía queda un resto de crepúsculo. Qué luz tan especial. El cielo se tiñe de un rosa delicado y luego de todos los azules imaginables. Poco después del mediodía, cuando la oscuridad se asienta finalmente, la luna y las estrellas iluminan la nieve con tanta intensidad, que no parece que haya oscurecido del todo.

Un excursionista levanta los pies enfundados en calcetines de lana y los apoya contra una pared de madera para calentárselos.

El teléfono móvil no tiene apenas utilidad en plena naturaleza y, a temperaturas bajo cero, su batería no dura demasiado, en cualquier caso. Esto supone una oportunidad excelente para desconectarse por completo del mundanal ruido.

Iluminada por una luz blanquecina, una nube pálida se desplaza sobre un fondo de noche cerrada.

Antes de la llegada del sol de primavera, la naturaleza permanece especialmente tranquila. En pleno invierno, suelen ser pocos los excursionistas que salen a practicar senderismo.

En un claro nevado, de noche, rodeada de árboles altos, una excursionista con gorro rojo camina transportando una cesta de leña.

Cuando las condiciones son de frío extremo, es esencial vestirse por capas. En la base, una capa de lana o lana merino y, para aislarte, continúa con otra de lana o plumón. Acaba con una capa exterior de ropa que corte el viento. En la oscuridad, la linterna frontal será tu fiel compañera.

Una cabaña en el bosque

A la luz de nuestras linternas frontales encontramos el lugar en el que vamos a pasar la noche. La cabaña del bosque está fría y vacía —la última anotación en el libro de visitas revela que los últimos escursionistas estuvieron aquí hace dos meses— pero, con unas velas y el fuego de la estufa, pronto se vuelve más acogedora.

Aún nos queda trabajo por hacer.

Aunque hay leña de sobra, primero habrá que serrarla y partirla. No hay pozo, así que tendremos que derretir nieve para poder beber.

Cenamos sin quitarnos los gorros de lana ni los abrigos de invierno.

La luna ilumina con su resplandor una fila de árboles, proyectando una pálida luz sobre el gélido paisaje nocturno.

Durante los meses sin nieve, en los parques nacionales de Finlandia hay cientos de kilómetros de caminos para hacer senderismo. Aunque en invierno se mantienen algunas de esas rutas, habitualmente es cuestión de suerte que alguien haya pasado por un sendero antes que tú. Especialmente en invierno, las habilidades orientativas son imprescindibles.

En el interior de una estufa de leña, las brasas y las llamas arden, proyectando una luz cálida en la oscuridad.

Calentar una cabaña en pleno bosque con una estufa de leña resulta arduo cuando el frío es extremo. La leña debe utilizarse con moderación, porque transportarla hasta las colinas o en pleno bosque es muy costoso.

Dos excursionistas comen en la oscuridad de un refugio de madera a la luz de unas linternas frontales que iluminan la pequeña mesa.

Durante una caminata invernal lo esencial es moverse, mantenerse caliente, descansar y, por supuesto, comer. A temperaturas bajo cero, el cuerpo consume rápidamente una cantidad notable de energía. Cuando no hay agua corriente, se puede conseguir agua potable derritiendo nieve.

En el interior de una cabaña cálidamente iluminada por una estufa, hay ropa y guantes que se secan colgados de una viga de madera.

En el norte de Finlandia es donde encontrarás más cabañas acondicionadas para pernoctar. Muchas de ellas suelen tener una historia de décadas como refugio de leñadores o de pastores de renos.

Al fin llega el descanso. Nos acurrucamos dentro de nuestros sacos de dormir, apagamos las linternas y observamos el parpadeo de la luz de las velas sobre las paredes de madera. En el exterior la oscuridad lo ocupa todo, pero, más que como un vacío, la sentimos como un abrazo protector.

Entre los árboles de un oscuro bosque nevado, se ve brillar la luz de una linterna frontal que ilumina un estrecho sendero.

Seguir las propias huellas en el viaje de vuelta lo hace todo más ligero. ¡Hasta la próxima, querido bosque!

Unos cuantos datos prácticos para una excursión invernal

¿Qué es el kaamos?

En finés, kaamos quiere decir “noche polar” y es el período anual en el que el sol no se levanta por encima del horizonte. Se produce dentro del círculo polar ártico y su duración es mayor cuanto más cerca se está del polo norte. En Nuorgam, el pueblo más septentrional de Finlandia, dura más de 50 días. Sin embargo, el kaamos no es sinónimo de oscuridad total. En pleno invierno, el cielo se llena de tonos cambiantes en rosa y azul, en una especie de crepúsculo y, si tienes suerte, tal vez puedas ver también la aurora boreal.

Una persona camina con raquetas por un estrecho sendero, atravesando un bosque de altos pinos totalmente nevado.

El extremo norte del Parque Nacional de Oulanka está situado en el límite del círculo polar ártico. Durante los inviernos, la noche polar se produce en las zonas situadas por encima de éste.

¿Cómo se practica el senderismo en invierno?

El senderismo invernal tiene menos riesgo para quienes están acostumbrados a practicar trekking en condiciones diversas. Revisa siempre las previsiones meteorológicas e informa a alguien de tu ruta y horarios. En el equipo esencial tiene que haber un botiquín de primeros auxilios, una muda de ropa, comida suficiente, un hornillo, una linterna frontal y un saco de dormir especial para el invierno. El refugio ha de ser de primera calidad.

En invierno se usan esquís o raquetas de nieve. El equipo se lleva en una mochila, a hombros o, más frecuentemente, en un trineo llamado pulkka.

Para adquirir experiencia, los principiantes pueden iniciarse haciendo excursiones de un día. Al final del invierno las condiciones suelen ser menos exigentes que en plena estación: la capa de nieve suele ser más firme y la luz del día dura hasta bien entrada la tarde.

Senderos, parques y cabañas de Finlandia

Finlandia cuenta con una extensa red de senderos señalizados. El acceso a los 41 parques nacionales del país es gratuito durante todo el año. Comprueba siempre la normativa local, ya que es frecuente que solo se permita acampar en las zonas designadas para ello. Para pasar la noche, en muchos parques hay refugios y cabañas en pleno bosque.

El protocolo en las cabañas es sencillo: dejar sitio para los que lleguen después de ti, dejar leña cortada y limpiar la cabaña para que quede al menos como estaba cuando llegaste. Encontrarás más detalles sobre los parques nacionales finlandeses y sus cabañas en la página web Luontoon (en la naturaleza).

Texto y fotos de Emilia Kangasluoma, febrero de 2026