Niños finlandeses y la curiosa tradición de los disfraces de Pascua

Durante la Pascua en Finlandia, podrías encontrate con pequeñas brujas tocando la puerta de tu casa. Ellas te ofrecerán un mensaje de buena fortuna, y a cambio esperan recibir golosinas.

Un grupo de niños emocionados toca el timbre de una casa cerca de la capital finlandesa. Un vecino sonriente abre la puerta.

Después de pedir permiso educadamente, los niños recitan juntos un poema tradicional mientras agitan ramitas de sauce decoradas, deseando salud y prosperidad, y todo termina con un divertido intercambio:

«Virvon varvon, tuoreeks terveeks, tulevaks vuodeks, vitsa sulle, palkka mulle!» (Traducción: Voy y vengo, con esta ramita que tengo, salud y alegría encontrarás, y la ramita tendrás, ¡y mi premio tú me darás¡)

Uno por uno, los niños entregan una ramita y el dueño de la casa coloca golosinas en las cestas que ellos llevan.

En una mesa de comedor, un adulto maquilla con cuidado la cara de una niña como parte de los preparativos de Pascua en Finlandia, con decoraciones festivas por toda la habitación.

Ulrike Kivelä maquilla a la pequeña Felisa para convertirla en una brujita de Pascua.

En una calle residencial en Finlandia, una niña disfrazada de bruja de Pascua camina por la acera mientras se acerca un vecino con un cochecito y dos perros.

La pequeña Felisa se encuentra con unos vecinos mientras se dirige a la siguiente casa.

Un pequeño árbol sin hojas frente a una casa de ladrillo en Finlandia está decorado con coloridos huevos de Pascua que cuelgan de sus ramas.

Ya se han colocado los adornos de Pascua. El huevo de Pascua, que simboliza la vida y nuevos comienzos, es uno de los adornos más comunes.

La Pascua es una festividad cristiana, aunque en Finlandia sus tradiciones forman una mezcla única de folclore antiguo y celebración de la llegada de la primavera tras el invierno.

Las casas se decoran con coloridos símbolos del despertar de la naturaleza: flores de narciso, hierba de Pascua recién brotada y huevos pintados a mano. Pero para muchos, la tradición más esperada ocurre el Domingo de Ramos o el Sábado Santo, cuando niños de toda Finlandia se disfrazan de brujas y magos y van de puerta en puerta, ofreciendo ramitas de sauce decoradas y buenos deseos a cambio de golosinas.

Nos juntamos con los niños de Lippajärvi, en Espoo, al oeste de Helsinki, para ver cómo se mantiene viva esta tradición hoy en día.

Niños en Finlandia disfrazados de brujas y magos esperan en una puerta principal con ramitas de sauce decoradas y cestas para las golosinas.

Los niños llaman al timbre sin ningún rastro de timidez.

Un niño que participa en la tradición de Pascua lleva una cesta de mimbre con golosinas variadas.

El día ha sido todo un éxito. Las golosinas se amontonan en las cestas y aún quedan varias casas por visitar.

Una niña disfrazada de bruja, con un traje rosado y un sombrero negro, posa al aire libre en Finlandia sosteniendo una cesta y la correa junto a un perro con orejas de conejo.

En plena Pascua, el perro de la familia también lleva unas orejas de conejo, mientras que Emily, de 5 años, va disfrazada de bruja.

En la casa de la familia germano-finlandesa Kivelä, el día comienza con un frenesí de preparativos. La madre, Ulrike Kivelä, ayuda a Felisa, de 3 años, y a Tapio, de 7, a disfrazarse. A Felisa le pinta las mejillas sonrosadas y le dibuja pecas, mientras que a Tapio le pone un bigote y una barba de mago.

La familia viajará a Alemania para pasar la Semana Santa, pero su madre reservó a propósito un vuelo más tarde para que los niños pudieran disfrutar de la tradición finlandesa. «Es importante crear estos recuerdos para ellos», afirma.

Antes de salir, los niños se reúnen con unos amigos de la familia que viven en el mismo vecindario. Viljo, de 8 años, e Ivo, de 5, también van disfrazados, listos para la aventura del día. Su madre, Daria Dunajewdka, lleva un gran manojo de ramas de sauce cuidadosamente decoradas que los niños han preparado para la ocasión.

Viljo, sobre todo, se ha mostrado muy entusiasmado decorándolas: «Para él, es incluso más importante que la recompensa de chocolate», dice Daria.

Niños con disfraces de Pascua están en el umbral de la puerta sosteniendo ramas de sauce decoradas mientras un adulto responde desde dentro.

Ivo, Felisa y Viljo son recibidos por los vecinos. En este vecindario familiar, la mayoría de la gente está preparada para las visitas de Pascua.

Dos niñas posan en un jardín con un perro, una con un sombrero negro de bruja y un vestido estampado, y la otra con una camiseta roja brillante.

Las amigas Ella, de 9 años, e Ida, de 9, tienen un ingenioso truco para conseguir golosinas más rápido: cada una entrega dos ramas en cada puerta para duplicar su recompensa.

Tres niñas con disfraces de brujas de Pascua caminan por una calle residencial llevando cestas y ramas de sauce decoradas.

Pequeñas brujas se apresuran hacia la siguiente casa.

La tradición de ir de puerta en puerta en Pascua se conoce como virpominen que significa «desear felicidad y salud a alguien con una ramita de sauce». Es un claro ejemplo de cómo las costumbres culturales se mezclan y evolucionan a lo largo del tiempo. La costumbre de desear salud y prosperidad a vecinos y familia con ramas de sauce tiene su origen en el este de Finlandia.

Las ramas simbolizan las hojas de palma que, según los Evangelios, la gente extendió por el suelo cuando Jesús entró en Jerusalén el Domingo de Ramos.

Por otro lado, el disfraz de bruja proviene del folclore del oeste de Finlandia, donde antiguamente se creía que las brujas y los espíritus malignos deambulaban por las calles durante la Semana Santa. Para ahuyentarlos, se recitaban conjuros y se encendían hogueras. Con el tiempo, estas dos tradiciones se fusionaron, y el acto de repartir saludos y buenos deseos se combinó con los divertidos disfraces de bruja.

La siguiente parada es en la puerta de la maestra de la guardería infantil. La mayoría de las demás visitas también son a casas conocidas del barrio familiar. Por las sonrisas que los reciben, está claro que los pequeños disfrazados son muy bienvenidos. Las cestas, cada vez más llenas de golosinas, son otra prueba de que se esperaba su visita.

Un adulto entrega golosinas a las niñas disfrazadas de brujas en la puerta de su casa, con sus cestas y sus coloridas ramas de sauce a un lado.

Una rama de sauce decorada se cambia por golosinas. Normalmente son huevos de chocolate y otras golosinas temáticas de Pascua.

Niños vestidos para las tradiciones finlandesas de Pascua posan junto a un armario de conexiones, con cestas en la mano, con pañuelos en la cabeza y orejas de conejo.

Los hermanos Samuel, de 3 años, Mikael, de 7, y Simeon, de 5, han terminado su ronda. Todavía tienen que esperar hasta después de comer para probar el dulce botín del día.

Una niña disfrazada, con sombrero y capa, corre por el vecindario con ramitas de sauce y golosinas durante la Pascua finlandesa.

Lilian, de 10 años, corre hacia la siguiente casa. Ella siempre se ha disfrazado de bruja, pero este año ha querido probar algo diferente.

A lo largo del camino, aparecen más niños en las calles soleadas. La mayoría van disfrazados de brujas o magos, pero también hay pollitos, conejitos, un dinosaurio e incluso un personaje de los Mumin, la Pequeña My (los mundialmente conocidos Mumins son creación de la autora y artista finlandesa Tove Jansson). La variedad de disfraces muestra cómo la tradición sigue adaptándose. Los niños se detienen a comparar sus recompensas antes de continuar su camino. El grupo se apresura hacia la siguiente casa con tal entusiasmo que la más pequeña, Felisa, apenas logra seguir el ritmo.

A medida que su recorrido llega a su fin y se menciona la idea de volver a casa, los niños protestan al unísono: «¡Todavía no, todavía no!». Solo cuando se ha entregado la última ramita están finalmente listos para regresar, con sus cestas llenas de golosinas.

Para estos pequeños personajes, el día ha sido todo un éxito.

Texto de Ilona Koskela, fotos de Mikko Suutarinen, abril de 2026