Hay muchos críos que le tienen miedo a la oscuridad, pero no fue el caso de Juhani Karila. Cuando era niño, lo que le aterrorizaba era la luz.
En aquellos tiempos vivía “en la parte más recóndita del más recóndito de los pueblecitos”, muy al norte, en la Laponia del este, la región más septentrional de Finlandia. Cuando veía un destello de luz en la negrura de cielo invernal, pensaba que se trataba de extraterrestres.
Karila, que ahora tiene 41 años, recuerda: “Había leído sobre los secuestros alienígenas en un número del Reader’s Digest, así que estaba convencido de que iban a venir a robarme un riñón y cada vez que veía aparecer una luz, pensaba que debía de tratarse de una nave extraterrestre, aunque en realidad solía ser la luz de la motonieve de alguno de nuestros vecinos”.
En las afueras de aquel pueblo escasamente habitado, el vasto y vacío paisaje dejaba espacio de sobra para que la imaginación de un muchacho tan pequeño volara sin límites. Karila señala que Laponia no es precisamente una de esas selvas tropicales en las que suceden montones de cosas al mismo tiempo, así que no le quedaba otra que echar mano de su imaginación para estar entretenido.
“Al otro lado de la ventana de mi cuarto no había más que un bosque oscuro y silencioso, pero yo era capaz de poblarlo con las criaturas que se me antojaran”.
Retorcer las palabras como si de trapos se tratase

El objetivo de Juhani Karila no era hacer de Laponia la protagonista de un anuncio de turismo. A pesar de sus elementos mágicos, la novela Verano de pesca en Laponia está basada en una auténtica experiencia lapona.
Además de una imaginación desbocada, Karila tuvo desde muy joven un talento especial para la narrativa. Antes de cumplir los diez años ya escribía relatos y ambiciosas novelas bélicas y siempre decía que quería ser escritor, pero cuando le llegó el momento de elegir profesión, su madre insistió en que se educara formalmente.
Estudió periodismo en Tampere y trabajó para diferentes periódicos, sin que su pasión por la ficción desapareciera. Ganó un importante premio literario con uno de sus relatos cortos y publicó dos colecciones del mismo género. Logró desarrollar su estilo propio, un cruce entre el rico mundo del realismo mágico y la pragmática mentalidad finlandesa que resultó en un lenguaje denso y conciso, a la par que expresivo.
“Si las frases fueran trapos mojados, podría decirse que yo las retorcía y extraía de ellas toda el agua, es decir, todas las palabras que sobraban”, nos explica Karila, y recuerda que otro escritor calificó sus textos acuöando el término huh-proosa, que en español sería algo así como “prosa-ya vale”. “En Gorilla [Gorila, su primer libro de relatos] lo llevé hasta los extremos. Es algo que aún sigue ahí, pero desde entonces he logrado que mis textos tengan un poco más de espacio para respirar”.
Una pesca exitosa

Juhani Karila eligió el periodismo como primera profesión porque le dejaba tiempo para escribir.
Tras dos volúmenes más de relatos y a pesar de los elogios recibidos, Karila se quedó sin ideas. Vivía en la capital, pero no terminaba de sentirse a gusto y eso fue lo que le hizo acordarse de su infancia, cuando salía a pescar con su padre en la naturaleza salvaje de Laponia.
Decidió que era el momento de escribir una obra más larga. Estaba preparando una historia que contaba cómo cada año, a principios de verano, había que pescar un lucio en concreto. Sin saber aún el motivo de aquella pesca obligatoria, Karila se puso a escribir, confiando en que el proceso le guiaría.
Y así sucedió. La primera novela de Karila, Pienen hauen pyydystys (Verano de pesca en Laponia, en español), que no solo está repleta de descripciones realistas de la naturaleza lapona, sino también de criaturas nacidas de su propia imaginación, se publicó en 2019.
El libro se convirtió en un gran éxito y ha sido traducido a más de 20 idiomas, recibiendo varios premios. Además, tiene varias adaptaciones teatrales y actualmente se está preparando su adaptación al cine.
Nada de todo esto pilló a Karila por sorpresa, porque mientras escribía la novela, ya estaba seguro de que el texto era bueno.
Lleno de confianza, le llevó las primeras cien páginas a su compañera, esperando que esta elogiara su trabajo de manera incondicional. En lugar de eso, ella le planteó una pregunta: ¿por qué el personaje principal era un hombre? ¿Por qué siempre eran hombres los que luchaban contra las fuerzas de la naturaleza?
Karila le respondió que cambiar el género del personaje iba a significar tener que cambiarlo todo.
“Ella me miró a los ojos con lástima y dijo que lo único que tenía que hacer era cambiar el nombre del protagonista. Pensé para mis adentros que no tenía ni idea de cómo se escribía una novela y, en plan pasivo-agresivo, me senté ante mi ordenador y empecé a cambiar los nombres”.
Para su sorpresa, funcionó, así que no tardó en volver corriendo a decirle que era una genio.
“Se convirtió en una historia escrita desde el punto de vista de una mujer, pero sin la mirada masculina. Es triste decirlo, pero estaba lleno de frescura”.
Más libros en preparación

Verano de pesca en Laponia, la primera novela de Juhani Karila, ha sido traducida a más de 20 idiomas, y ha ganado varios premios, siendo adaptada al teatro en varias ocasiones.
Mientras escribía Verano de pesca en Laponia, Karila visitó varias veces la casa de su infancia, aunque solo fuera para recordar lo que se sentía al caminar por un pantano. Llamaba a sus padres tan a menudo, que estos empezaron a preguntarse por qué de repente estaba tan interesado en mantenerse en contacto con ellos.
“Yo no quería colgar el teléfono y les hacía preguntas sobre el dialecto y las palabras que usaban. Absorbía sus expresiones”, nos cuenta Karila.
Como la novela ha sido traducida a varios idiomas, Karila se ha visto obligado a revisar sus elecciones lingüísticas en varias ocasiones. Inventarse nombres para criaturas inexistentes es una cosa, pero encontrar equivalentes a las expresiones laponas en otros idiomas, eso ya es harina de otro costal.
“Había un traductor, especialmente, que era como un dolor de muelas, aunque en el buen sentido”, afirma Karila. “Me pillaron en todos y cada uno de los errores lógicos, hasta el punto de que empecé a temer sus correos electrónicos”.
Los traductores tampoco van a tenerlo fácil con el libro que Karila está preparando ahora. Aún no puede hablar mucho sobre él, pero su segunda novela saldrá a la venta en finés el próximo otoño, y será de nuevo una obra maestra en prosa, naturalmente.
Texto: Anne Salomäki, febrero de 2026
Fotos: Emilia Kangasluoma